Desde la pasada medianoche los tripulantes de cabina de Iberia están en huelga y lo estarán hasta las doce de la noche del miércoles. El paro afectará a más de 360 vuelos y a unos 40.000 pasajeros, los grandes perjudicados por la falta de entendimiento entre la compañía y los trabajadores. El principal punto de fricción es el incremento salarial solicitado por los tripulantes de cabina, de un 4,13%. Creen que el incremento no puede ser menor ya que su sueldo está congelado desde 2005. Para Iberia la situación ha entrado en un callejón sin salida, ya que han mantenido diversas reuniones desde que empezaron los paros, el 26 y 27 de octubre, cuando se cancelación de 430 vuelos, y no se han acercado posturas.