Tres días después del atentado mortal de ETA en el sur de Francia (en el que fue asesinado un joven agente de la guardia civil) fuentes de la investigación creen que los tres terroristas (dos hombres y una mujer) pudieron registrar el vehículo de los dos guardias civiles antes de disparar contra ellos. Estas mismas fuentes aseguran que los etarras, en principio, no se llevaron ninguna información sensible del vehículo de los dos uniformados, que participaban en una operación antiterrorista en el país galo.