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Después de cinco años de veda en la pesca del bocarte en el Cantábrico, en 2010 la Comisión Europea autorizó de nuevo las capturas, y dobló el cupo para la temporada 2011-2012 hasta las 26.730 toneladas. Por eso, una vez pescadas, limpiadas, maduradas en sal, secadas y conservadas en aceite de oliva... las anchoas del Cantábrico han vuelto a las tiendas.
"De estas no hay todo el año", explica Javier Blázquez, de Conservas Blasán. "Con las del Atlántico, las del bocarte que viene de África y llega hasta Galicia, no hay restricciones. Pero este otro, que procede de las aguas frías de Groenlandia y pasa la primavera en el Golfo de Vizcaya, es diferene. Su textura es especial y su sabor, más suave".
Este empresario explica que su negocio es familiar: "los siete de casa y un par de trabajadoras más, además de algunos empleados eventuales en las época de más actividad". La familia Blázquez Sánchez lleva toda su vida ligada la industria conservera de Santoña (Cantabria), que cuenta con 52 fábricas. Pero no fue hasta 2004, que decidió montar su propia fábrica.
Actualmente Blasán ofrece sus productos (anchoas del Cantábrico y del Atlántico, conservas de bonito, aceitunas, guindillas, etc) a través de tres marcas, pero "el producto Premium es la anchoa Exclusivas del Cantábrico". Un tarro vale 15 euros pero también ofrecen "dos por 20".
Blázquez recomienda disfrutar de las anchoas "sobre una rebanada de pan", pero también sugiere colocarla sobre un trocito de tomate, con envidias, con queso... "o en ensalada santoñesa: pimiento del piquillo, lomo de bonito y anchoas". Eso es "¡una delicia!", dice. El maridaje con Torta del Casar es otro de los más populares.
* Las anchoas Exclusivas del Cantábrico pueden adquirirse en la feria Eating Madrid, hasta el 16 de septiembre (de 11.00 a 22.00), o por Internet.
Conservas Blasán es una de las más de 50 empresas conserveras de Santoña (Cantabria).