Cocinas cerradas, neveras vacías y estudiantes de cocina que no pueden hacer prácticas: sólo estudiar las recetas en los libros. Es el panorama que está viviendo la Escuela de Hostelería de Guadalajara. El motivo, que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, de quien depende, no les da dinero. No tienen ni siquiera para comprar ingredientes y los alumnos están pensando ya en llevarlos de sus propias casas.
La situación se viene registrando desde principios de curso. La Consejería de Educación no ha habilitado todavía el presupuesto para este año y los 220 alumnos de esta escuela, que se encuentra en el Instituto Buero Vallejo de la capital alcarreña, sólo reciben clases teóricas.
Ante esta situación y ante la falta de respuesta por parte de la Junta, están barajando varias posibilidades para que su educación no se vea limitada a contemplar la receta, sino también a cocinarla: el objetivo principal de una escuela gastronómica.
Sopesan poner dinero ellos mismos para comprar alimentos o traerlos de casa. Están pensando incluso en llegar a acuerdos con algún supermercado que les suministre gratuitamente productos que vayan a ser desechados porque se acerque su fecha de caducidad.
Es uno de los ejemplos más gráficos de los recortes que se están llevando a cabo en los centros educativos en Castilla-La Mancha y, quizá por ese motivo, los alumnos estaban estos días especialmente sensibilizados con la convocatoria de huelga. Ayer el seguimiento en el centro fue del 100%. No acudió a clase ninguno de los 220 alumnos que tiene la Escuela.
Manifestación convocada, este miércoles 17 de octubre, por el Sindicato de Estudiantes en Guadalajara con motivo de la segunda jornada de huelga en los centros educativos públicos de Secundaria de toda España, contra la política de recortes y reformas del Ministerio de Educación.