El decano de los analistas políticos en Estados Unidos, David Broder del Washington Post dice en un artículo hoy que las elecciones presidenciales de este año son las más interesantes y significativas que él recuerde. Es cierto, la elección entre los senadores Barack Obama del Partido Demócrata y John McCain del Partido Republicano es eso. Pero también es algo más.
Olvidémonos de la política y de los calificativos que suben la presión arterial. No hablemos de socialismo, liberalismo, conservadores o neo-liberales. Hablemos de la realidad. Esta elección es diferente porque la antorcha del poder pasa a una nueva generación. Es parecido a la elección de 1960 cuando John F. Kennedy llegó con ideas nuevas a la Casa Blanca. Ideas que llevaron a pasar leyes prohibiendo la discriminación en Estados Unidos.
En estos momentos el tema es diferente. Obama y la ola de jóvenes que claman por su candidato quieren un cambio de dirección. Quieren que Estados Unidos sea diferente a lo que es hoy. Quieren ver que la riqueza nacional se reparta en forma más justa; que todos los estadounidenses tengan acceso a un buen seguro médico; a que la imagen de Estados Unidos en el mundo cambie.
Es una elección interesante y significativa. Pero también es el mundo que cambia a nuestro alrededor y como los jóvenes de este país marchan a la cabeza de dicho cambio.