América Latina mide a Obama

GUILLERMO MARTÍNEZ/ ANALISTA DE RADIO CARACOL MIAMI   04-11-2008

Muchos latinoamericanos - podríamos decir que la gran mayoría de ellos - van a estar muy contentos si Barack Obama, el candidato Demócrata, sale electo como Presidente de los Estados Unidos. George W. Bush no es manjar que deleite a los latinoamericanos. Dicen que es arrogante. En América Latina hay un rechazo a la guerra en Irak y culpan a la Administración Republicana por todo lo malo que ocurra en los Estados Unidos, en América Latina y hasta en el lugar más recóndito del mundo.

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Hagamos un poco de historia. Cuando el entonces vicepresidente Richard Nixon visitara Venezuela en mayo de 1958, los disturbios callejeros pusieron en peligro la vida del funcionario norteamericano y de su esposa Pat. En aquella época alguien le pidió al ex presidente costarricense José Figueres que explicara las razones por las cuales los venezolanos habían escupido a Nixon y a su esposa. La respuesta de Figueres: "Las personas no pueden escupir a la política exterior de un país".

Lo mismo ocurre ahora.

Desde que los estadounidenses eligieran a John F. Kennedy presidente en 1960, no recuerdo otra elección norteamericana que haya despertado mayor interés en nuestro continente. Ni tampoco recuerdo a otro presidente más rechazado por los latinos - ni siquiera Richard Nixon después de Watergate. Estados Unidos estaba sumido en plena guerra fría con la Unión Soviética y había muchos latinoamericanos anticomunistas.

Ahora son los hombres y mujeres de negocio latinoamericanos y hasta algunos políticos en la región los que están preocupados por la casi segura elección de Obama. A ellos les preocupa - particularmente si los demócratas obtienen una súper mayoría en el Senado (60 votos) que Obama se deje llevar por los más radicales en su partido e imponga una política aislacionista y proteccionista en los Estados Unidos.

Estas personas tienen intereses creados. De eso no hay duda. Pero no por eso sus ideas dejan de tener validez. Ellos temen que Obama trate de renegociar o cancelar los tratados de libre comercio negociados por tres presidentes norteamericanos - George H. W. Bush, Bill Clinton y el actual primer mandatario.

Ellos creen que esto sería un desastre para la economía norteamericana y para la de todos los países del hemisferio que ya gozan de un intercambio libre de pesados tributos arancelarios como los que prevalecían hace más de 15 años. Por supuesto que la propuesta de un tratado de libre comercio con Colombia quedaría en las gavetas del Congreso. Los sindicatos norteamericanos no permitirían que fuese aprobado.

También les molesta pensar que una nueva administración en Washington esté todavía menos atenta que la presente administración al crecimiento de un populismo de corte marxista en América Latina. Y eso el populismo que ha crecido como la hierba mala bajo la Administración del Presidente Bush.

Estos hombres y mujeres han estudiado la historia y saben lo peligroso que es que el país más poderoso del mundo ignore los problemas a su alrededor, como hiciera durante la Depresión de la década de los 30. Ellos recuerdan que el aislacionismo norteamericano y el proteccionismo imperante en aquella época agravaron los problemas económicos y políticos que afectaban al mundo.

Lo único que les da esperanza es pensar que la retórica de campaña casi siempre es más brava que la política de un gobierno. Ellos creen que quizás al llegar a la Casa Blanca, Obama olvidará sus promesas de renegociar tratados de libre comercio y que le preste atención al populismo latinoamericano.

Ellos recuerdan que el Presidente Clinton trató de gobernar desde la izquierda sus dos primeros años hasta que la realidad de una derrota electoral en 1994 le llevara a una política más centrista con la que gobernó durante sus últimos seis años en el poder. Los hombres y mujeres de negocio de América Latina esperan que lo mismo ocurra con Obama y que busque el centro para gobernar.

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Fotogaleria: Elecciones históricas en Estados Unidos

Barak Obama vota en su colegio electoral de Chicago

VNEWS - 04-11-2008

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, madrugó para depositar su voto en la urna de una casilla electoral de Hyde Park, el barrio de Chicago donde reside. El aspirante afroamericano llegó a la casilla junto a su esposa Michelle y sus dos hijas, Malia y Sasha, pasadas las 7:30 horas (13:30 GMT). La pareja, ambos vestidos de negro, ella con el pelo recogido, se mostró amable, relajada y departió con los presentes.

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