Cuando se cumple el primer aniversario de las elecciones de junio de 2009, Amnistía Internacional denuncia el aumento de la represión y el encarcelamiento arbitrario de disidentes políticos.
Tras las elecciones del 12 de junio de 2009, miles de personas se levantaron contra el gobierno iraní al que acusaron de fraude electoral. El régimen de los ayatolás reprimió a sangre y fuego a los que protestaron por los resultados. Doce meses después, Amnistía Internacional (AI) denuncia que el gobierno iraní sigue silenciando todas las voces disidentes y evitando que la comunidad internacional examine las violaciones relacionadas con los disturbios ocurridos tras las elecciones.
En declaraciones a la Cadena SER, Esteban Beltrán, director de la sección española de Amnistía, asegura que "centenares de personas siguen detenidas por su participación en las protestas o por expresar opiniones discrepantes". En su último informe, titulado "De la protesta a la cárcel: Irán, un año después de las elecciones", la organización de defensa de los derechos humanos documenta ataques contra periodistas, estudiantes, clérigos, activistas políticos y defensores de los derechos humanos. Entre los abusos que sufren las víctimas del régimen figuran, según esta ONG, torturas, maltratos e incluso la ejecución de prisioneros por pura motivación política.
Menos preocupación por lo nuclear, más por los disidentes
La presentación del informe de AI coincide con el lanzamiento de una campaña para pedir la liberación de los presos de conciencia detenidos por el régimen iraní para reclamar juicios justos y sin pena de muerte para otros prisioneros políticos. AI pide a Teherán que acepte las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que se presentarán esta semana, en cuanto al trato de prisioneros y que permita a expertos de las Naciones Unidas la entrada en el país.
"Desde mediados de la década de los 90 no se ha permitido ni una sola visita de expertos independientes de Naciones Unidas e Irán para revisar la situación de derechos humanos", asegura Esteban Beltrán. Además, coincidiendo con la nueva ronda de sanciones contra el programa nuclear iraní, que ultima el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Beltrán denuncia que "la comunidad internacional está más preocupada por el enriquecimiento de uranio en Irán que por las torturas, malos tratos y ejecuciones políticas".