Los 12.000 cascos azules en el Líbano comandados por el general español Alberto Asarta han elevado la alerta después de la crisis creada por el macabro abordaje israelí que ha dejado al menos nueve muertos
Según fuentes de UNIFIL, el incremento del grado de alerta se debe al temor de que la milicia libanesa Hezbolá reaccione con ataques a Israel desde suelo libanés.
España, además de mandar la fuerza de la ONU en Líbano, aporta más de 1.000 soldados al contingente. La función de los cascos azules es precisamente la de evitar las hostilidades entre la milicia de Hezbolá e Israel.
Hezbolá calificaba hoy la acción de la Armada israelí contra la flotilla solidaria que llevaba ayuda a la Franja de Gaza y en la que murieron al menos diez activistas de "acto terrorista merecedor de un castigo".
"El secuestro por parte de Israel de rehenes civiles en aguas internacionales y su detención constituye una agresión bárbara e Israel tiene la plena responsabilidad si les ocurre algo", señalaba el diputado de Hezbolá Hassan Fadlalá a Reuters.