Las elecciones provinciales celebradas en Irak concluyeron sin incidentes de importancia, por lo que hoy podría convertirse en la jornada electoral más pacífica desde la invasión del país árabe por parte de Estados Unidos y sus aliados.
Cerca de 15 millones de personas estaban convocadas a las urnas, y se calcula una asistencia del 70%. Entre otras medidas de seguridad, se han cerrado las fronteras del país.
"No hubo brechas de seguridad durante las elecciones. Las cosas fueron tal como estaba previsto y como esperábamos",indicóel portavoz del Ministerio de Defensa, general Mohamed al Askary. "Lo considero un gran éxito, como una boda", dijo.
En cualquier caso, sí se registraron incidentes de importancia menor, como los proyectiles de mortero que explosionaron en la casa del ex presidente Sadam Husein en Tikrit, su ciudad natal, sin causar heridos. Por otra parte, militares iraquíes mataron a una persona e hirieron a otra más tras una pelea en el suburbio bagdadí de Ciudad Sadr.
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, aseguró que la participación ha sido muy alta, un reflejo, según dijo, de la confianza en la democracia iraquí. "Este es un día de satisfacción para todos los iraquíes porque a través de su participación pueden ejercer sus derechos constitucionales", afirmó Al Maliki en un comunicado oficial recogido por la agencia de noticias Aswat al Irak (Voces de Irak).
El primer ministro depositó su voto en el colegio electoral de Elaf, en la capital, Bagdad. "Estas elecciones deberían ofrecer a los ciudadanos oportunidades de una vida decente teniendo en cuenta que los consejos provinciales tendrán amplias competencias en el proceso de reconstrucción y prestación de servicios", agregó.
Por último, Al Maliki realizó un llamamiento a "mostrar la más estricta disciplina y compromiso con las pautas dadas por la Alta Comisión Electoral Independiente y (a) ejercer correctamente su derecho al voto".
Elecciones decisivas
Las tres provincias que componen la región autónoma del Kurdistán -Erbil, Dohuk y Suleimaniya-, así como la petrolera región de Kirkuk no han concurrido a estos comicios debido a que no se han encontrado una solución para el futuro de esta última región, reclamada como propia por el Kurdistán iraquí.
Las elecciones provinciales, consideradas por muchos las más importantes desde la invasión estadounidense del país en 2003, son las terceras que se celebran en el país desde la caída del régimen de Sadam en abril de 2003.
Como asegura el centro de estudios independiente International Crisis Group en un estudio publicado el pasado martes, los comicios servirán para renovar los gobiernos locales y serán importante prueba para algunas fuerzas políticas a nivel nacional.
Asimismo, supondrán un pulso entre los dos principales partidos de la débil alianza chii gubernamental Alianza Unida Iraquí (AUI).
Por un lado, la agrupación 'Al Dawa' del primer ministro, Nuri al Maliki, y, por el otro, la Asamblea Suprema Islámica de Irak (ASII) de Abdelaziz al Hakim, la principal agrupación chií del país.
Maliki, aunque tiene a su favor haber reducido en un 80% los niveles de violencia en el país, es señalado por muchos como el responsable de empujar al país a una espiral de violencia sectaria que el pasado año estuvo a punto de desembocar en una guerra civil.
Asimismo, otros detractores, en especial el también grupo parlamentario chií fiel al clérigo radical Muqtada al Sadr, han criticado el acuerdo de seguridad firmado con Estados Unidos a finales de 2008 que regula la presencia de las tropas de este país en Irak.
Sin embargo, gracias a este pacto de seguridad, Irak celebra por primera unas elecciones con un horizonte para la retirada de las fuerzas norteamericanas en Irak, diciembre de 2011.
Cruciales para la mayoría suní
En los comicios el discurso de Maliki en defensa de un Irak unido y regido por un fuerte Gobierno, se enfrenta a la propuesta de su principal aliado de Gobierno, Abdelaziz al Hakim, que pugna por un Irak federal con una región autónoma controlada por los chiíes en el sur, un norte kurdo y un centro suní.
Las elecciones también se presentan especialmente cruciales, según los analistas, para las provincias de mayoría suní de Nínive, Diyala y Al Anbar, donde los resultados de 2005 se vieron afectadas por el boicot electoral de los partidos suníes, que en estos comicios han decidido intervenir en la vida política.
Más de 800 observadores internacionales vigilarán por la limpieza de estos comicios, mientras que miles de policías y miembros del Ejército se han desplegado para evitar ataques y atentados.
En las provincias de Nínive, cuya capital es Mosul y Diyala, dos de las regiones que registran mayores índices de violencia insurgente y terrorista, se ha decretado el toque de queda desde las 14.00 hora local del viernes.
Decenas de candidatos independientes y grupos políticos desde el extremismo religioso hasta el laicismo, pasando por las candidaturas de izquierda y nacionalistas se repartirán en la jornada de mañana los 440 escaños provinciales en juego que perfilarán el futuro mapa político del país.
El primer ministro, Nuri al Maliki, deposita su voto en el colegio electoral de Elaf, en Bagdad