Un tribunal de Sudán ha declarado culpable de un delito de ofensa a la religión a la profesora británica Gillian Gibbons, por haber permitido que sus alumnos pusieran el nombre de Mahoma a un osito de peluche. La profesora ha sido condenada a 15 días de prisión y a ser expulsada del país.
Gillian Gibbons, de 54 años, fue acusada después de que un empleado de la escuela privada de Jartún en la que trabajaba informara a las autoridades de que había permitido a sus alumnos llamar Mahoma a un osito de peluche.
Desde el primer momento, el Gobierno de Reino Unido inició una ofensiva diplomática para tratar de solucionar un incidente insólito a los ojos de Occidente. El ministro británico de Exteriores, David Miliband, se hizo cargo personalmente de las negociaciones, defendiendo que la acusación contra la profesora se debe a un "inocente malentendido", y no se trata de una "ofensa criminal".