La filial francesa de Ikea ha decidido abrir una investigación interna para depurar unos hechos que no desmiente
El diario satírico 'Le Canard Enchaîné' publica este miércoles los extractos de algunos de los correos electrónicos en los que el director de la gestión de riesgos del gigante del mueble sueco pedía a varias oficinas de seguridad privadas una serie de datos personales, muchos de ellos confidenciales, no sólo sobre algunos de los empleados, sino también de ciertos clientes "conflictivos".
A cambio de 80 euros la información, se verificaba a través de los ficheros de la policía nacional, tráfico o las compañías telefónicas la existencia de antecedentes judiciales y policiales, la propiedad de un determinado vehículo a partir de la matrícula o se identificaba al usuario de un número de teléfono móvil.
La justicia investigará también una práctica penada con hasta 5 años de cárcel y 300.000 euros después de que esta mañana varios empleados de Ikea Francia hayan presentado una denuncia por utilización fraudulenta de datos personales.