El despliegue espectacular de fuerzas del orden, acompañado de vuelos de helicópteros, parece haber evitado una nueva noche de violencias en las barriadas de las afueras de París, tras los graves disturbios de las dos noches anteriores. En torno a mil agentes han sido desplegados en Villiers-le-Bel y en localidades vecinas del departamento de Val d'Oise.
Poco antes de la medianoche, se contabilizaban 22 detenciones, y casi una treintena de incendios de vehículos, cubos de basura y otros "mobiliarios urbanos", muchos menos que en las dos noches anteriores, según la Prefectura. Además, no ha habido enfrentamientos directos destacables entre grupos de jóvenes y la policía, contrariamente a la noche anterior, cuando 82 agentes resultaron heridos, 10 de ellos por impactos de municiones, en una escalada de la violencia que sembró la alarma entre los agentes y las autoridades.
"La situación está mucho más tranquila que las dos noches anteriores, pero todo eso sigue siendo frágil. Hace falta una fuerza de disuasión importante sobre el terreno para impedir que se reproduzca lo que pasó anoche", ha afirmado el primer ministro francés, François Fillon, que acompañado por la ministra de Interior, Michele Alliot Marie, ha acudido esta noche a Villiers-le-Bel. Fillon ha asegurado que el Gobierno está "totalmente determinado a hacer que el orden vuelva lo antes posible" y ha prometido que se darán "todos los medios a las fuerzas del orden" para lograrlo.
Tres noches de incidentes
La primera noche de los disturbios, 40 policías resultado heridos, incluido un comisario apaleado con barras de hierro y del que uno de sus agresores ha sido ya identificado. En otros departamentos de la región de París parecía haberse evitado por ahora el contagio, temido por el Gobierno, cuyas demostaciones de firmeza se han mezclado con los llamamientos a la calma de cargos electos locales conservadores y de izquierdas.
En un barrio conflictivo del departamento de Yvelines, ocho menores fueron arrestados tras apedrear e intentar prender fuego a un autobús que habían robado y hubo incidentes aislados en Clichysous-Bois, donde empezó la ola de violencias de 2005. Precisamente, el objetivo del Gobierno es contener los disturbios y evitar la repetición del conflicto del otoño de ese añoque llevó al Gobierno a decretar el estado de emergencia.
Prueba de que las autoridades están conscientes del peligro es que este miércoles, a su regreso de su viaje oficial a China, el presidente, Nicolas Sarkozy, ha programado una reunión sobre seguridad, con Fillon y las titulares de Interior y Justicia, entre otros.
La investigación de la muerte de los dos muchachos de Villiers-le-Bel, de 15 y 16 años y origen magrebí, continúa, aunque la Fiscalía ya afirmó este martes que los elementos recogidos confirman que la moto no respetó la prioridad y se abalanzó sobre el coche patrulla. También ha asegurado que los agentes se quedaron en el lugar hasta la llegada de los servicios de urgencias, contrariamente a las afirmaciones de allegados de las víctimas de que se habían esfumado.
Mientras, un tribunal ordenó el encarcelamiento de ocho jóvenes acusados de violencias en la primera noche de los disturbios. Cuatro de ellos han sido condenados a penas de entre tres y diez meses de prisión.
Agentes policiales en las barriadas de las afueras de París
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