Una joven rebelde ha desertado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con un niño secuestrado por esta guerrilla que ella tenía a cargo en el Arauca, departamento de la frontera nordeste con Venezuela, informaron portavoces militares regionales.
La mujer caminó casi un día y se entregó en las "últimas horas" a efectivos de una base militar en la zona rural de la localidad limítrofe de Arauquita, dijo el coronel Héctor Iván Páez, portavoz del ejército en la ciudad homónima de Arauca.
"Logramos ofrecerle a esta subversiva los beneficios que otorga la ley (a rebeldes que abandonen las armas)", explicó Páez a la prensa en esa ciudad, distante unos 700 kilómetros de Bogotá. Según el oficial, la guerrillera decidió desertar por el apego (cariño) del niño con ella, que llevaba cinco años en el décimo frente de las FARC.
El menor, de cuatro años, había sido secuestrado en la capital araucana, en fecha desconocida, por rebeldes que exigían un rescate de 1.500 millones de pesos (unos 750.000 dólares).
Los padres recibieron al niño en la base del ejército de la misma ciudad, donde la rebelde ha sido acogida temporalmente.