Irán utiliza un doble lenguaje en sus relaciones internacionales. Por un lado Ali Shirazi, el representante del líder supremo, Ali Jamenei realizó la amenaza a Tel Aviv y a Washington ante el cuerpo militar de los Guardianes de la Revolución, o "Pasdarán". Mientras tanto, Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, aseguraba en Malasia que Teherán prefiere el diálogo, y descartaba una guerra por el programa nuclear de su país.
"Los enemigos intentan frenar el desarrollo y las capacidades de la República Islámica que está ahora en sus mejores momentos desde el punto de vista de la preparación y el respaldo popular", dijo Shirazi en una reunión con altos oficiales de los "Pasdarán". "Los enemigos serán quemados por el fuego de cualquier agresión posible contra los territorios iraníes", recalcó Shirazi.
También advirtió de que "los enemigos no pueden aterrorizar a Irán a través de las amenazas, ya que Irán ahora es una potencia desarrollada que nadie puede ignorar". Shirazi hizo estas declaraciones un día después de que unidades aéreas y navales de los Guardianes de la Revolución comenzaran maniobras militares en el Golfo, en las que los efectivos de esa poderosa fuerza ensayan ejercicios con diferentes tipos de misiles.
Las maniobras conocidas como "El profeta más grande" son la respuesta a los movimientos de EEUU, Reino Unido y Bahrein iniciaran en el Golfo debido a las amenazas de Teherán de bloquear el estrecho de Ormuz si la República es atacada.
Ormuz, por donde sale un 40 por ciento del crudo que cubre las necesidad de petróleo mundial, está en la entrada del Golfo Pérsico, entre la República Islámica y Omán.