Tres meses después del terremoto y el tsunami que provocaron la catástrofe nuclear de Fukushima, el gobierno nipón ha lanzado un paquete de medidas que persiguen ahorrar energía y así evitar un apagón generalizado.
Son las medidas más drásticas para ahorrar energía desde la crisis del petróleo hace 37 años. Hasta el 22 de septiembre, de lunes a viernes, desde las nueve hasta las ocho, las empresas, centros comerciales y servicios públicos en la región de Tokio y en el noreste de Japón están obligados a gastar un 15% menos de electricidad que hace un año. Si no lo hacen, se enfrentan a multas de casi 9.000 euros. En el resto del país se invita también al ahorro voluntario de electricidad. Tres meses después del tsunami y el accidente de la central de Fukushima que obligaron a parar los reactores nucleares, el archipiélago no puede permitirse gastar más energía.
En Tokio muchas escaleras mecánicas ya han parado en las estaciones. A ciertas horas circulan menos trenes. En los enormes rascacielos de oficinas muchos pasillos están a oscuras. Los empleados no llevan chaqueta ni corbata. El gobierno ha lanzado una campaña para que los empleados se pongan prendas ligeras. Entran y salen antes de trabajar para aprovechar que las mañanas son más frescas. En muchas empresas se está impidiendo hacer horas extras, en un país donde son costumbre. También se invita a los trabajadores a coger vacaciones. Las fábricas de coches cerrarán los jueves y viernes y trabajarán los fines de semana, cuando la red está menos cargada.
Pese a todo, no se descarta un apagón, sobre todo porque el verano está siendo muy caluroso: unos 35 grados estos días, y sólo funcionan 19 de los 54 reactores nucleares, ya que el gobierno aún se muestra reticente a poner más en marcha.
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No sabemos el motivo externo ni en qué parte del mundo será el próximo y gravísimo accidente nuclear, pero sí el lugar exacto de la central y el motivo: falta de refrigeración por bombeo del sistema de seguridad (si no falla no hay accidente). Esto es tan fácil de solucionar como colocar los reactores por debajo del nivel del mar o del río próximo y dejar a la fuerza de la gravedad (nunca falla) la refrigeración del sistema de seguridad de modo natural. José Luis Sánchez Abela. Técnico Superior de Obra Civil y Pública. ¡Pásalo! hasta que llegue a los ingenieros que proyectan las próximas centrales nucleares.
No me cabe la menor duda que este país, estas medidas las respetarán, y no pasará como en ESPAÑA, saldrán de todo el desastre que han tenido, con el tesón que tienen sus habitantes que no son pocos, haran caso de las prendas que se han de poner, y serán un ejemplo para muchos paises. ?Tomen nota amigos¿
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