Las llamas que sirven como animales de carga en el regimiento Golani de la infantería israelí se han negado a prestar servicios en el sur de Líbano y han obligado a algunos soldados a regresar. Lo cuenta hoy el diario israelí Yediot Aharonot.
La "rebelión" fue iniciada por uno de los animales, que iba a la cabeza de una columna, y que se negó a seguir camino. Los soldados decidieron reemplazar a la llama disidente por otras dos que marchaban detrás con sus equipos militares y los alimentos, pero también éstas se negaron a marchar cuando los soldados estaban entrando al territorio libanés por el paso de Zaarit.
Hasta ahora se sabía que había llamas importadas de países andinos en un parque recreativo de la localidad de Mitzpè Ramón, al norte del desierto del Nèguev, pero no que estuvieran en el Ejército israelí, que no se vale de camellos, mulos o caballos de carga.
Según el rotativo, el Comando Militar del Norte de Israel, a cargo de las operaciones en Líbano meridional contra la guerrilla de Hizbulá, ha decidido estudiar el caso y mejorar el adiestramiento de las llamas "para que marchen en territorio enemigo".