El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha afirmado que "la mejor venganza contra la dictadura" militar (1964-1985) es "dar visibilidad" a sus víctimas, en lugar de "hablar de quién practicó agresiones".
"Los brasileños deberían hablar menos de quién practicó agresiones durante el período de la dictadura y preocuparse más en dar visibilidad a quien fue agredido", dijo Lula en un acto realizado en la ciudad de Recife, nordeste, con motivo del centenario de Josué de Castro, un intelectual pionero en denunciar el problema del hambre y la desnutrición.
Aseguró que si se sigue ese camino, "habrá más oportunidades" de crear "nuevos héroes" para Brasil y recordó el caso de Castro "que siempre luchó para combatir el hambre y sufrió con la represión".
El ministro de Justicia, Tarso Genro, reabrió hace algo más de un mes el debate sobre la revisión de los crímenes de la dictadura militar, para establecer las responsabilidades individuales de todos aquellos que torturaron.
La propuesta del ministro de revisar la ley de amnistía de 1979, que protegió a activistas políticos perseguidos por la dictadura y benefició a los militares, generó adhesiones y rechazos por igual.
El secretario nacional de Derechos Humanos, Paulo Vanucchi,que apoyó al ministro, consideró que se debe establecer "un sólido sistema de garantías que impida cualquier tipo de tentación de retomar un pasado que Brasil entero repele".
Contra la revisión se colocaron grupos de militares retirados, el ministro de Defensa, Nelson Jobim, y el presidente del Supremo Tribunal de Brasil, Gilmar Mendes, quien consideró que reabrir estos casos podría generar "inestabilidad institucional" en el país.
Mendes dijo incluso a periodistas que eso ocurrió en algunos "países hermanos", en los que esas revisiones generaron "bastante inestabilidad a lo largo del tiempo".