Un partido de fútbol sin marcador. Así han vivido el debate los seguidores de la UMP de Nicolas Sarkozy y del Partido Socialista de François Hollande. Cada parte se adjudica la victoria del duelo televisivo entre los dos candidatos.
Sede local del PS en el Barrio 17 de París, donde se pudo ver el debate entre Sarkozy y Hollande- (MARÍA JOSÉ AGEJAS)
"Sarkozy está fuera, no puede defender su propia política porque sus resultados son malísimos". Nicolás es un estudiante francoespañol de 23 años, militante del PS desde los 17. "Hollande lo sabe todo, sabe todas las cifras" dice entusiasmado.
"Hollande ha estado muy inteligente, muy sobrio, muy presidente", añade Philippe, funcionario de 57 años, "tiene la inteligencia de un presidente".
Los dos han seguido el debate en una pequeña sede del PS al norte de París. Una quincena de asistentes provistos de un aperitivo y unas botellas de refrescos y vino tinto. El ambiente es distendido, multirracial, informal. Los comentarios jocosos se suceden, las apostillas y los remedos a Sarkozy cuando habla de educación o de desempleo juvenil.
A apenas 200 metros, los seguidores de Sarkozy también llenan su pequeño local. Más ordenados, más atentos, más silenciosos. Ellos también disfrutan del rouge, el vino tinto francés. Y también ganan el partido. "Hollande tiene grandes ideas, pero no tiene práctica de gobierno. Es Bertrand, de la UMP. "Esa es su debilidad: todos tienen buenas ideas, pero hay que saberlas ponerlas en práctica"
"Hollande ha sido fiel a la campaña", recalca junto a él Geoffroy, también integrante de la UMP. "Ha seguido esquivando los grandes temas sin dar respuestas precisas".
Los seguidores de Sarkozy esperan que el debate pueda movilizar a su favor a los indecisos. "Dos o tres puntos", asegura Geoffroy, "puede hacer la diferencia".