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Un mundo de elecciones, desencuentros y tensiones

Hacemos un repaso a la apretada agenda internacional de 2012

MARÍA ROMERO / DOCUMENTACIÓN SER   18-12-2012 - 18:11 CET

Aunque pueda parecer que la economía ha vuelto ocupar la mayor parte de la agenda de 2012, la cantidad de asuntos internacionales en la que hemos fijado nuestra atención en este año que despedimos también es considerable.

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2012 ha sido un año marcado por las elecciones en todos los rincones del planeta. Mientras Grecia daba una oportunidad a la derecha, capitaneada por Antonis Samaras, para intentar reflotar el país y que no quedara fuera del euro -coqueteos con los extremistas de Amanecer Dorado aparte-, Francia dejaba caer al gran aliado de Angela Merkel, Nicolás Sarkozy, y apostaba por François Hollande, la esperanza de la izquierda europea, una solución alternativa para la crisis que, con el paso de los meses, parece haberse desinflado. Y es que la falta de entendimiento en Europa parece llevarse cualquier atisbo de solución por delante, a pesar de los reconocimientos a la Unión Europea en forma de Nobel de la Paz -hablando de este reconocimiento, por fin la líder opositora birmana Ang Suu Kyi pudo recoger su galardón, concedido hace 21 años-. La integridad de Europa parece pender continuamente de un hilo. La vuelta de Silvio Berlusconi, y el consiguiente anuncio de Mario Monti de abandonar el Gobierno cuando se aprueben los presupuestos italianos, han desatado una nueva tormenta en los mercados que ha vuelto a empujar a España al borde del precipicio, si acaso nos habíamos alejado en algún momento de él. La expropiación y nacionalización de Repsol YPF por parte de Argentina y de la filial de Red Eléctrica Española por parte de Bolivia no nos han ayudado precisamente. Paradójicamente, Europa parece preparada para emular el hundimiento del Costa Concordia y sus terribles consecuencias.

Al otro lado del charco, América Latina también ha vivido un año cargado de acontecimientos. El Presidente Fernando Lugo era destituido en Paraguay tras una crisis política provocada por la muerte de 6 policías y 11 campesinos; Argentina condenaba a 50 años a Jorge Rafael Videla por robo de niños durante la dictadura militar; Ecuador concedía el asilo político a Julian Assange en su embajada en Reino Unido -un Assange que a partir de ahora será defendido por Baltasar Garzón-; Colombia anunciaba el inicio del diálogo con las FARC, las cuales declaraban un alto el fuego de dos meses; el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ganaba las elecciones en México; y Hugo Chávez era reelegido en Venezuela, a pesar de sus problemas con el cáncer, que le han llevado a elegir como sucesor a Nicolás Maduro, en caso de que las operaciones a las que se está sometiendo en Cuba no consigan su recuperación. Por cierto, con Cuba ha alcanzado un acuerdo nuestro Gobierno para que el dirigente de Nuevas Generaciones del PP, Ángel Carromero, cumpla en España la condena a 4 años de cárcel por el homicidio imprudente de los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero en accidente de coche. Quizá esta buena disposición del Gobierno de Raúl Castro tenga que ver con esos tímidos aires de reforma que se aprecian, con medidas como la eliminación del procedimiento de solicitud de permiso de salida para los viajes al exterior, y del veto a artistas como Celia Cruz o Gloria Estefan.

Estados Unidos también se ha convertido en epicentro de las noticias de 2012. Los debates electorales, el apoyo expreso del Presidente a los matrimonios homosexuales, los patinazos de Mitt Romney y su equipo, y la final reelección de Barack Obama, han ocupado horas de radio. Sin embargo, Estados Unidos ha vivido un año negro, marcado por la matanza en un colegio de Newtown, el desastre provocado por el huracán Sandy, y el asesinato del embajador de EE.UU. en Libia, Christopher Stevens, en un ataque contra el consulado.

Y es que la situación en el mundo árabe sigue asemejándose a un polvorín a punto de estallar. Siria continúa inmersa en una guerra civil sangrienta, en la que la tensión crece por minutos. Se han documentado torturas en ambos bandos, se ha hablado de posible uso de armas químicas, ataques del régimen a un avión turco... Los frustrados intentos por apaciguar la situación de Kofi Annan le llevaron a dimitir de su puesto de mediador de la ONU en Siria -testigo que recogió Lajdar Brahimi-, y el país parece lejos de encontrar una solución en tanto que Bachar Al Assad siga dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder. En Egipto, la situación sigue sin encauzarse. Si a mediados de año, la condena a cadena perpetua de Hosni Mubarak y la elección de Mohamed Mursi como Presidente allanaban el camino de la transición hacia la democracia, el referéndum constitucional promovido por Mursi ha hecho que las calles vuelvan a hervir con las protestas tanto de opositores como de partidarios. Por si fuera poco, el conflicto entre Israel y Palestina ha tenido un nuevo episodio de violencia, en un año en el que por fin se ha reconocido a Palestina como Estado observador no miembro en la Asamblea General de la ONU.

Observadores hemos sido de la complicada salida a Bolsa de Facebook, la red social por excelencia. Y en un año en que estas plataformas han vuelto a tener capital importancia, convertimos en virales los vídeos de las protestas de las Pussy Riot, cuyo "concierto" en el interior de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú les ha costado la cárcel a varias de sus integrantes, a pesar de las peticiones de clemencia de Vladimir Putin. También hemos sido testigos de los oscuros escándalos en la BBC relacionados con Jimmy Savile y presuntos casos de abusos sexuales que han llegado a salpicar a políticos como Alistair McAlpine -exasesor de Margaret Thatcher, que ha denunciado a cientos de tuiteros por difamación-, y nos hemos quedado con ganas de saber cuáles fueron esos secretos que tan cerca estuvo de revelar el mayordomo del Papa, condenado a año y medio de cárcel por robo de documentos reservados de Benedicto XVI.

Puede que 2013 sea el año en el que todas nuestras dudas y problemas queden resueltos.

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