Los incidentes entre jóvenes y policía en la Estación del Norte de París se saldaron con trece personas detenidas y la primera polémica directa entre los dos principales candidatos a la elección presidencial: Nicolás Sarkozy y Ségolène Royal.
La candidata socialista ha asegurado que los enfrentamientos y los actos vandálicos que tuvieron lugar "demuestran el fracaso de la política que en materia de seguridad ha llevado el gobierno en los últimos cinco años", cuyo máximo responsable ha sido Sarkozy. Para Royal, "no existe la República cuando los ciudadanos se enfrentan los unos contra los otros y la policía no puede acceder a determinados barrios o efectuar determinados controles".
La algarada tuvo lugar por la detención violenta a cargo de la policía de una persona que no llevaba billete de metro. De ahí que Sarkozy haya replicado que "si los socialistas se ponen de parte de los que no pagan, es su elección". Tras señalar que cuando alguien no paga su billete de tren se produce un fraude que financia el resto de ciudadanos.
El ministerio del Interior ha informado esta mañana que la persona detenida tiene una amplia ficha policial por numerosos pequeños delitos y su nuevo titular, François Baroin, ha condenado los hechos que, a su juicio, no deben ser utilizados para la polémica política. El primer sindicato de policía, UNSA-Police, muestran su inquietud ante lo que estiman un divorcio acentuado ente los agentes y los jóvenes.
Royal se recupera en los sondeos
Tras el bajón del mes de febrero y la irrupción del centrista Bayrou, Royal recupera aliento en los sondeos. El publicado el martes por la revista conservadora 'Le Point', arroja una ligera subida de la candidata socialista en la primera vuelta hasta alcanzar un 27% de intención de voto frente al 30% de Sarkozy y a solo cuatro puntos de obtener la victoria en la segunda y definitiva vuelta también frente al candidato de la derecha que parece perder fuelle con su discurso sobre la identidad nacional y la inmigración. Mejor acogida parece haber obtenido Royal con su reivindicación para la izquierda de los símbolos nacionales: la Marsellesa y la bandera tricolor, muy utilizados en los mítines de la derecha y la extrema derecha.