La selva amazónica es el pulmón de oxígeno del planeta, pero la deforestación avanza implacable, ya sea por la industrialización, la utilización de la madera de los bosques o la agricultura.
La selva amazónica está desapareciendo y las serpientes comienzan a 'mudarse' hacia las ciudades como Belem, con una población de 1,5 millones de habitantes, donde la policía reporta que en lo que va de 2008 han capturado a 21 serpientes, cuando lo habitual no superaba uno o dos llamados al mes.
"La gente está asustada", asegura Luciana Almeida, de la agencia Ibama, especializada en el rescate de estos particulares animales. "Imagínate encontrarte con una serpiente de 3 metros en tu sala", decía en una entrevista con la cadena CNN.
El avance en la destrucción de la selva provoca que los animales busquen nuevos destinos, y en Brasil, muchas ciudades están circundadas por espesas selvas y bosques que contienen una enorme riqueza faunística.