El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, fue esta noche el invitado de honor en una cena de Estado que le ofreció su colega estadounidense, George W. Bush, en la Casa Blanca. La visita del dirigente galo resalta el hecho de que ambos países han dejado atrás las divergencias por el problema de Irak y el intento mutuo de hacer hincapié en lo que les une, como su rechazo a que Irán desarrolle armas nucleares y su respaldo a resoluciones de Naciones Unidas sobre la soberanía libanesa.