LA FIRMA DE ÀNGELS BARCELÓ
Hoy es el día de Europa. Y precisamente hoy es un día para preguntarse... ¿de que Europa? De la que cierra fronteras y niega la ayuda a los inmigrantes, de la que tarda semanas en decidir si actúa y como lo hace ante las barbaries de Líbia o Síria, de la que se desmiembra cuando tiene que acudir en ayuda de algún miembro con serios problemas económicos...
Porque hoy, en el día de Europa, se cuestiona el papel de la OTAN en la ayuda a un barco cargado de inmigrantes que acabó por naufragar. Según 'The Guardian', la Alianza Atlántica no acudió a la llamada de socorro, aunque a última hora el periodico no habla ya de OTAN sino de barcos europeos. La OTAN lo niega, y es posible que le creyéramos sin tititubear si no conocieramos los episodios previos protagonizados por Italia, o por Italia y Francia con el acuerdo de reforma del tratado de Schengen, o el auge de la ultraderecha con su discurso racista y xenófobo.
Y también hoy, día de Europa, sigue Grecia con el agua al cuello, y esta Europa vuelve a estar rota ante un nuevo plan de ayuda.
Europa no responde ni a las llamadas de la unidad política ni da respuesta humanitaria incumpliendo los princios de democracia y libertad. Nos quedaba la europa económica, y aquí tampoco es un bloque. Vuelvo a la pregunta del principio. ¿De qué Europa celebramos hoy el día?
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Pues como no echemos a la extrema derecha EL DÍA DE EUROPA PARA LOS ESPAÑOLES VA A SER - EMIGRAR DE NUEVO A PAÍSES DEMOCRÁTICOS AVANZADOS -
CORTO PERO BRILLANTE
De la Europa de los pueblos, a mi juicio. Es decir: de todos nosotros, con nuestras virtudes, defectos y contradicciones. Creer que la solución está en un ente divino, mágico, principio y fin de todas las cosas, nos lleva a estar todo el día criticando a los "políticos", como si los "políticos" no fueran unos seres semejantes a nosotros, que encima se ocupan, entre aciertos y errores, de lo que nos es común. Necesitamos, estoy convencido, una enorme dosis de optimismo, de generosidad. Sobre todo porque la necesitan esos cinco millones de parados que utilizamos siempre como arma arrojadiza, contra el gobierno, para despreocuparnos el resto del tiempo; o para que nos voten, parafraseando la vieja canción: "El hombre que inventó la caridad, inventó al pobre y le dio pan." El pesimismo no sirve para nada, decía Machado con otras palabras. O sí: para alimentar el populismo y machacar más, con sus recetas, a la gente que más trabaja por menos dinero. El populismo solo sirve para esta la señora Cospedal, cuya chulería le lleva a decir que gana el doble porque trabaja el doble. Los cinco millones de parados, y muchos más, saben perfectamente cuanto trabaja de más la señora de Cospedal. Como si no conociéramos nuestra Historia y los milagros de muchos.
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