Hoy por hoy - Pepa Bueno y Gemma Nierga

Política de espaldas a los ciudadanos

PEPA BUENO   26-02-2013

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Todavía no hace 24 horas que se cerraron las urnas en Italia y ya se habla de nueva convocatoria electoral. En los comicios gana por la mínima el centro izquierda en el Congreso; gana por la mínima, pero gana un resucitado Berlusconi en el Senado. Y en este drama los verdaderos titulares se los llevan los actores secundarios: triunfo sin paliativos para el Movimiento 5 Estrellas que ha recogido todo el descontento social, y fracaso rotundo de Mario Monti, el primer ministro diseñado por Bruselas y Berlín, que a la vista del resultado electoral cosecha más éxitos entre sus colegas de la Comisión europea que entre sus compatriotas.

Los italianos, cansados de unos políticos que se mostraban incapaces de solucionar la crisis económica e institucional, aceptaron hace 15 meses con resignación la solución Monti que nacía con un evidente déficit democrático. Confiaban en que un tecnócrata -que sobrevolaba las puñaladas y malas artes en que se había convertido el escenario del poder en Italia- pudiera poner en orden las cuentas, emprendiera las reformas necesarias y devolviera la esperanza a los ciudadanos y la confianza de los socios europeos.

Pero hacer política de espaldas a los ciudadanos acaba colocándonos, como se vio en Italia, en el escenario que sociólogos y politólogos llevaban años advirtiéndonos: la desesperación entrega el voto a los que prometen una política de tierra quemada para empezar de nuevo en un mundo más justo, como ese Pepito Grillo convertido en la voz de la conciencia de los políticos tradicionales y que ahora tendrá que traducir sus promesas en acción política real; o lo entrega de nuevo e increíblemente a un Berlusconi con el crédito internacional agotado, y que promete bajadas de impuestos, reparto de premios y un escándalo cada mañana con el desayuno.

Italia es especial. También en su política, es verdad. Pero estas elecciones concluyen con varias advertencias urgentes. La primera, para los políticos: cuidado con no tomarse en serio en este momento a los ciudadanos y su sufrimiento. La segunda, para los ciudadanos: cuidado con mirar para otro lado frente a la corrupción como si fuera un mal menor -como ha ocurrido aquí en algunas comunidades autónomas- porque ahí tienen a ese triunfante Berlusconi, un hombre que hundió a su país solo para salvarse de los tribunales . Y la tercera advertencia es para Bruselas: los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, no con soluciones tecnócratas, artificiosas e impuestas.

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