Telegrama de Miguel Ángel Aguilar a Xi Jinping. Señor candidato único a la presidencia del partido único de la China única, así se las ponían a Felipe II. Vaya por delante el reconocimiento a un triunfo sin rival, en un partido que tampoco lo tiene. Su tarea en el gradualismo evolutivo de un país que se apunta a las maneras capitalistas sin los controles democráticos ni el escrutinio de una prensa libre, deberá enfrentarse a una población que sale de la resignación de la supervivencia. Reclama derechos y protección social, y se enfurece con la corrupción de la nomenclatura. La práctica del dumping social puede tener los lustros contados. Veremos.