Donar sangre es regalar vida

El índice de donaciones en España es de 38 donaciones por mil habitantes y año, cuando según la Organización Mundial de la Salud debería de estar entre 40 y 50 donaciones por mil habitantes y año.

El aumento de la esperanza de vida al nacer y el envejecimiento de la población hacen prever un incremento continuo de la demanda de sangre y de sus componentes.

Igualmente, influye el gran incremento de la actividad sanitaria, que implica una demanda continua de componentes sanguíneos.

Finalmente, aumenta también el número de criterios de exclusión, que hace que aumente el número de personas que, aunque intentan donar, no pueden hacerlo. Las exclusiones de donantes están relacionadas con: características físicas (edad, peso…), estilos de vida y conducta (tatuajes, piercings…), historia clínica (cirugía, transfusiones, enfermedades), viajes (zonas tropicales…)

La sangre es un tejido irremplazable y que no se puede fabricar, por ello la única manera de conseguirla es mediante la donación voluntaria y altruista de las personas solidarias.

La sangre tiene fecha de caducidad, de ahí la importancia de que la donación sea un acto continuo pues unas grandes reservas de forma puntual no garantizan la cobertura de manera habitual.

La sangre se destina:

    • * Al  tratamiento de enfermedades como la anemia, leucemia y hemofilia.
    • * En actos médicos como transplantes de órganos e intervenciones quirúrgicas.
    • * Igualmente, ante accidentes, hemorragias y quemaduras.
    • * También es necesaria en el caso de enfermos de cáncer, cuyas plaquetas se destruyen con el tratamiento de quimioterapia.

La razón principal por la que las personas declaran no donar sangre es porque nadie se lo ha pedido o porque les falta información.

Puede donar cualquier persona mayor de 18 años, que pese más de 50 kilos y que tenga un estado de salud bueno.