Un 35% de los radares previstos para 2006 no estaban funcionando ni el último día del año. El director general de la DGT, Pere Navarro, habló en el Congreso de 300 cinemómetros en marcha para 2006, pero a 31 de diciembre del año pasado la cifra se quedaba en 196 máquinas.
Han existido y existen muchas complejidades técnicas y administrativas para instalar y homologar un radar automático que cuesta de media 60.000 euros la unidad.
Desde automovilistas europeos asociados, su presidente, Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, asegura que ante las dificultades en la red secundaria de carreteras para instalar radares fijos éstos se podrían sustituir por radares móviles. Entonces el problema, asegura, es que “no hay miembros suficientes de la agrupación de tráfico de la Guardia Civil”.
Fuentes de la DGT han confirmado a la Cadena SER que el próximo lunes se presentarán todos los nuevos radares que aún no habían sido instalados o todavía no funcionaban al cien por cien.