Afirma que su obligación es "no dejarse coaccionar por la mentalidad piquetera de unos poderes fácticos que se movilizan para mantener sus privilegios". Los sindicatos acusaron a Aguirre de "estar obsesionada" con ellos y de mentir
Algo más de mes y medio ha tardado la presidenta de la Comunidad de Madrid en contestar la carta que UGT y Comisiones Obreras le quisieron entregar en mano el 2 de mayo y que, al no querer recibir, los sindicatos dejaron en el registro de la comunidad.
En la misiva fechada el 14 de junio, y recibida hace menos de 10 dias por los firmantes de la carta sindical, la presidenta regional afirma que UGT y Comisiones tienen garantizadas la libertad de expresión y de manifestación. Respecto a esta última, la de manifestación, Aguirre dice que "siguen ejerciendo, regularmente bajo mi ventana".
Esperanza Aguirre reprocha a los sindicatos lo que define como continuo victimismo y les acusa de tener problemas con la libertad de expresión que ella ejerce.
Afirma de manera tajante que las exageraciones de los sindicatos no son inocentes y que, al acusarla de insultarles y difamarles, "pretenden cercenar mi libertad de expresión".
La misiva, en la que les envia un abrazo, añade que una de sus primera obligaciones es no dejarse coaccionar por " la mentalidad piquetera de unos poderes fácticos que se movilizan para mantener sus privilegios".
La presidenta regional responde así a una carta en la que los dos sindicatos mayoritarios le acusan de apoyarse en mentiras y datos falsos para descalificar a las centrales; le sugieren que esclarezca la financiación de su partido y le exigen que se retracte de lo que consideran graves insultos y difamaciones contra ellos.