SOCIEDAD
Málaga acoge desde hace un año a Alí, pseudónimo del primer refugiado político por cuestión de género y orientación sexual tras la aprobación, el pasado 15 de octubre, de la ampliación de la Ley de Asilo Político en la que se recoge esta circunstancia. Alí, un iraní de 36 años que recibió esta información el pasado 14 de diciembre, ha asegurado que "un gay sólo puede estar muerto en Irán, nunca vivo". El hombre teme que el Gobierno iraní tome represalias contra su familia, que vive en su país de origen. Alí llegó a España en diciembre de 2008 y, tras ser acogido unos días por Cruz Roja, fue trasladado a Málaga el dos de enero de 2009, donde se puso en contacto con la asociación Colega y la CEAR.
En Irán "ser gay no es bueno". Por eso ni su hermano ni su madre conocen su orientación sexual. Teme su reacción y, lo que es peor, teme que el Gobierno iraní tome represalias contra su familia. Por ello prefiere mantenerse en el anonimato y utilizar un pseudónimo: Alí.
Comienza a disfrutar de su "libertad" a comienzos de 2009, cuando la asociación Colega y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) le ofrecieron asistencia jurídica, social y psicológica, aunque Alí resalta una sobre todas: "amistad". La que le faltó cuando descubrió que era homosexual y, al mismo tiempo, lo que eso suponía en su país.
Acudió acompañado de su pareja a una fiesta privada en Teherán, donde todos los hombres presentes eran gays. La policía iraní irrumpió en la casa y "los golpeó y sacó de la vivienda a rastras", matizó el presidente de Colega Málaga, David Cedeño, quien apuntó que después se les llevó a la comisaría y se les apresó en los calabozos.
"Allí permanecieron seis días donde fueron torturados, agredidos e insultados, y les amenazaban con ejecutarlos", reslató Cedeño. Fueron liberados después de que su pareja pagara la fianza de los dos "con una cuantía de bastante dinero". Después, Alí tuvo que comprar un visado con los ahorros de toda su vida para salir del país porque no podía volver a su trabajo en el servicio de empleo de Irán.
La libertad como privilegio
Alí ha asegurado "estar muy feliz por poder vivir en libertad" y ha indicado que en Irán un hombre no puede compartir nada con otro hombre, "no puede ir a restaurantes ni andar con su pareja, nunca", y ahora en España "puede hacerlo". Además, ha reconocido que "en España se le entiende y hay muchas libertades".
El coordinador regional de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), José Manuel Monchón, ha resaltado "el cambio producido en Alí, ya que llegó muy tímido y ahora es muy expresivo y se manifiesta abiertamente", lo cual fue apoyado por el presidente de Colega Málaga, David Cedeño, quien definió el cambio como "brutal".
"La historia es terrible", afirmó Cedeño, que lamentó que "conocemos pocas historias como ésta pero existen millones". "Alí ha estado 36 años preso en su país" ha denunciado en referencia al acoso que ejerce el régimen de los ayatolás para los homosexuales.
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Mauritania, Sudán, Somalia, El norte de Nigeria, Yemen, Arabia Saudí, Irán y Afganistán establecen la pena de muerte sólo por haber nacido homosexual. Pakistán, Bangladesh, Uganda, Sierra Leona, Guyana y otros pequeños países "sólo" lo castigan con cadena perpetua, Después hay un centenar más de países que imponen penas de distinto grado. ¿Qué pasaría si algún país impusiera por ley la pena de muerte sólo por el hecho de haber nacido negro, mujer, heterosexual, hombre, rubio, gitano.... ?
En España hay miles de ayatolás y van vestidos negro y son tan integristas como sus jefes y como el ayatolá jefe que vive rodeado de oro y joyas en Roma.
Obama, la Onu. Los gobiernos Occidentales unidos. No dicen ni pío de esto, tampoco de la mala influencia de todas las religiones respecto a la buena convivencia de los pueblos, sus costumbres y formas de entender la vida y el sexo.
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