Lunes, 28/5/2012 19:23
SALUD
Un australiano de 74 años de edad ha salvado la vida a más de dos millones de bebés gracias a la poco habitual composición de su sangre, que posee anticuerpos contra la enfermedad de Rhesus, una forma severa de anemia que afecta a los recién nacidos cuya sangre es incompatible con la de su madre, según ha informado el diario británico 'The Daily Mail'.
James Harrison, 'el hombre del brazo de oro', ha salvado a 2,2 millones de recién nacidos en los últimos 56 años gracias a sus donaciones de plasma sanguíneo, que han ayudado a muchas madres a dar a luz a bebés que, en otras condiciones, hubieran fallecido. Su propia hija, Tracey, ha conseguido salvar a su hijo gracias a la sangre de su padre.
Cuando empezó a donar, la enfermedad de Rhesus causaba la muerte de miles bebés cada año en Australia. En el mejor de los casos, los recién nacidos sufrían enfermedades cerebrales para toda la vida. Fue por entonces que los médicos descubrieron que la sangre de Harrison podía neutralizar la incompatibilidad sanguínea entre madre e hijo y empezaron a introducirla en las mujeres y en sus bebés para detener el desarrollo de la anemia.
Harrison ha donado sangre cada pocas semanas desde los 18 años. A estas alturas ya ha efectuado un total de 984 donaciones. Cuando empezó a donar, su sangre se convirtió en un producto tan necesario que decidió suscribir un seguro de vida de un millón de dólares australianos (casi 680.000 euros, al cambio actual). Asimismo, Harrison participó voluntariamente en varios experimentos para ayudar a desarrollar la vacuna Anti-D.
Increible. Y digo yo, este hombre no se merece más el Nobel, en la modalidad que sea que Obama.
Este hombre ha sido dotado por la naturaleza con la facultad de ayudar a la humanidad; y él, consciente, lo ha hecho....¿Dónde se puede votar, escribir, solicitar, lo que sea, en fin...para que a éste SER HUMANO, le sean dados todos los reconocimientos, los máximos, a los que su acción continuada tiene derecho...?
Lo de hacerlo santo esta muy bien, o darle medallas, pero cuando muera se perderá su sangre. Si no se puede sintetizar... ¿No se le podrïa clonar? Interesante caso único para un debate mundial de ética.
Si los periodistas quisieran este sería un mundo mejor. Solo hace falta cambiar el foco HACIA LO BUENO DEL SER HUMANO.
Luego el nobel de la paz se lo dan al primero que se les ocurre y personas así pasan desapercibidas, cuando su contribución al bienestar de la humanidad es bien evidente.