El jefe del departamento de Ecología Vegetal del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), Juli Pausas, ha explicado este miércoles que, tras las llamas, la capa terrestre en la que existe vida (el suelo) queda desprotegida, exenta de vegetación que la mantenga. Tras el incendio de Valencia, con más 50.000 hectáreas quemadas, la acción más urgente es identificar la zonas con mayor peligro de erosión, ha afirmado Pausas.
Vista del bosque humeante durante el incendio de los alrededores de Alcublas y Liria.- (EFE//Kai Försterling)
Los bosques mediterráneos españoles, situados en una zona de transición continental, registran un riesgo de desertización cada vez mayor, un problema a largo plazo, que va en aumento a causa de los incendios.
El jefe del departamento de Ecología Vegetal del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), Juli Pausas, ha explicado a propósito de los recientes incendios registrados en el levante, que tras las llamas, la capa terrestre en la que existe vida (el suelo) queda desprotegida, exenta de vegetación que la mantenga.
En los bosques mediterráneos las plantas suelen regenerarse con facilidad, aunque pueden existir zonas con pendiente y sin vegetación que rebrote con facilidad, que resultan muy vulnerables tras los incendios, ha añadido Pausas. Arrasada por las llamas, las grandes tormentas de otoño, pueden erosionar y arrastrar la tierra de éstas áreas desprotegidas, lo que se conoce como "pérdida de suelo", ha afirmado.
Tras el incendio de Valencia, con más 50.000 hectáreas quemadas, la acción más urgente es identificar la zonas con mayor peligro de erosión, recuerda Pausas. Su recomendación es cubrir la zona arrasada con troncos o paja para evitar el arrastre del viento y las escorrentías de agua. "Estamos incrementando la desertificación, desde el momento en que no preocupa este problema".