En Berna, a pesar de la negativa de las autoridades, cerca de 500 personas celebraron este sábado por la noche el primer botellón de la ciudad y eso que ni si quiera existía una convocatoria formal como ya es habitual a través de Internet. La misma iniciativa se repitió el pasado viernes en Zurich.
Por el momento, sólo Ginebra ha permitido dos botellones, aunque parece que ya se han dado cuenta de las desventajas del botellón. Pierre Kanaan, el responsable de Juventud y Deportes ginebrino, ha indicado que "cada uno es independiente y sabe lo que tiene hacer".
Una polémica que ha llegado a Suiza principalmente por el desacuerdo entre los distintos ayuntamientos por prohibir o no una práctica que se considera claramente importada de España.
Las autoridades prevén ya adoptar medidas contra lo que parece se convertirá pronto en una práctica generalizada.