"Por su salud evite comer productos con exceso de grasas, azúcar y sal". Este es uno de los cuatro mensajes que a partir del jueves figurarán en todos los anuncios de productos alimenticios que se difundan en prensa, radio, cine, televisión e internet de acuerdo con el decreto aprobado por el Ministerio de Sanidad.
La medida va encaminada a prevenir la obesidad que, en Francia, comienza a alcanzar cifras alarmantes: 20 millones de personas –una tercera parte de la población tiene sobrepeso- y casi seis millones son obesos. Un problema que afecta, en especial, a los menores: bombardeados con anuncios de postres, galletas y caramelos ricos en azúcares y grasas.
La medida ha sido negociada, no sin dificultad, con el potente sector agroalimentario francés, que ha aceptado incluir los mensajes y, en caso contrario, pagar una multa que alcanzará el 1,5% de su presupuesto publicitario anual del anunciante incumplidor.
Para las asociaciones de consumidores, la inclusión de los mensajes no resuelve el problema de fondo: una mala alimentación depende con frecuencia de un bajo poder adquisitivo.