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El caso de la poligamia: "la poligamia está más extendida en nuestra sociedad que en la musulmana"

CARLOS LÓPEZ -TAPIA   13-12-2012 - 12:18 CET

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En 1992, Durante la negociación previa a la firma del Acuerdo de Cooperación entre la Comisión Islámica de España y el Estado, las autoridades musulmanas plantearon la cuestión de ofrecer una opción legal a la poligámia, al discutir el artículo referente a la regulación del matrimonio islámico. Sin embargo, la parte estatal, representada por Dionisio Llamazares, Director General de Asuntos Religiosos, se negó en rotundo a entrar siquiera en su consideración, calificándolo, en palabras suyas un tema "tabú".

No parece muy congruente para algunos líderes musulmanes, desde el punto de vista jurídico o de la moral pública, mantener ilegal la poligamia en una sociedad que despenaliza la prostitución y las amantes, y que hace legal el matrimonio entre homosexuales. La opinión institucional de los musulmanes españoles es que el Islam permite la poligamia como una solución a determinadas situaciones sociales, particularmente cuando hay más mujeres que hombres y, también, para facilitar el matrimonio a viudas, huérfanas y divorciadas. La mayoría de los españoles desconocen que la poligamia está restringida en el Islam. Hace catorce siglos, antes del Islam, las mujeres de Arabia que no eran enterradas vivas al nacer, no eran mas que objetos, y la poligamia se practicaba sin límites y sin ningún tipo de derechos para la mujer. Lo que hizo el Islam fue restringirla considerablemente, regulando los derechos y obligaciones a los que se debían de comprometer los esposos, conservando la discriminación generalizada en cualquier caso entre hombre y mujer que sostenían todas las culturas mediterráneas. En los orígenes del Islam, había muchos hombres que morían en la guerra. En La Meca florecía la prostitución, y las huérfanas y viudas no tenían ningún medio para ganarse la vida. Debían morir de hambre o prostituirse. Acceder al matrimonio, aunque fuera compartido, suponía su liberación. El Corán estipula la obligación de equidad y justicia con las esposas y dice claramente "si teméis no ser justos, entonces solamente con una".

La regla general es la monogamia. Por otra parte, al igual que en el matrimonio monógamo y con los mismos matíces sobre su observación y cumplimiento, es obligatorio el consentimiento mutuo. Nadie puede obligar a una mujer a que se case con un hombre, sea casado o soltero. Además, la esposa tiene el derecho a estipular en su contrato de matrimonio que su marido no se case, sin su consentimiento, con otra mujer.

Paradójicamente la proporción de matrimonios poligámicos en el mundo musulmán es mucho menor que la proporción de relaciones extraconyugales, es decir de poligamia encubierta, que se da en Occidente. Los hombres en el mundo musulmán contemporáneo son, en sentido estricto, más monógamos que los hombres occidentales. Los países de tradición mayoritaria cristiana insisten en la monogamia como única opción posible de matrimonio, pero en realidad practican la poligamia de una forma encubierta. Nadie ignora el papel que juegan las amantes en la sociedad occidental. Son relaciones basadas en el engaño, la ocultación y la hipocresía. El Islam permite a un musulmán, si cumple con los requisitos que exige el Corán, casarse con más de una esposa, pero prohíbe estrictamente -como medio de salvaguardar la moral de la comunidad- el engaño y las relaciones sexuales clandestinas.

Muchas iglesias cristianas admitieron la poligamia hasta que la alianza del imperio romano con la iglesia Católica la suprimió, no sin violencia. Concretamente, los cristianos arrianos españoles admitían la poligamia.

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