Carrusel Deportivo

Escucha Carrusel Deportivo en directo

Carrusel Deportivo

AVENTUREROS

Lo que hay que oir

AVENTUREROS

Correr el Camino Francés de Santiago día y noche

Alicante puerto de salida vuelta al mundo a vela

A vivir que son dos días - Javier del Pino

EL JURADO

El caso del simio sabio: Hay derecho

CARLOS LÓPEZ -TAPIA   01-11-2012 - 15:23 CET

Votar
Sin interés Poco interesante De interés Muy interesante Imprescindible
Imprimir
Enviar

La ley de protección de los animales española solo protege a los animales domésticos; los salvajes quedan dentro de la ley por la que se rigen los zoológicos, que no distinguen entre las especies y hace consideraciones generales pensando sobre todo en la salud de los que visitan y manejan a los animales. El aspecto ontológico y jurídico del caso del simio sabio, queda bien reflejada en esta consideración:

Si acudimos al Derecho Romano, fuente de nuestro Derecho Privado, el esclavo fue siempre considerado una cosa, "res", con trato especial frente a los demás objetos del patrimonio del pater. Se los distinguía como "objeto que habla". Un esclavo era aquel que por una "justa causa" estaba privado de su libertad y debía servir a un hombre "libre" a quien le debía fidelidad, por lo tanto no podía considerarse una relación de "sujeto" a "sujeto" entre un ciudadano romano "libre" y un esclavo. Tomando en cuenta el ejemplo anterior, es preciso hacer mención de un concepto característico del Derecho: lo jurídico, al ser una construcción social, responde a las necesidades de la sociedad en la que se construye.

Así como el Derecho reguló las relaciones sociales existentes en Roma, donde no todos los que hoy describimos como seres humanos, eran sujetos titulares de derechos, también reguló las relaciones que nacieron de procesos que desembocaron en sucesos como la Revolución Francesa, en donde se extinguió la idea de un Estado "todopoderoso" y se clamó por los derechos individuales. De esta manera, el Derecho en la actualidad debe considerar los rasgos de la sociedad en que se vive. En primer lugar, es necesario tener una idea de lo que significa el ser un "Sujeto de Derecho". Un Sujeto de Derecho es todo sujeto cuyas relaciones son susceptibles de regularse por una relación jurídica.

¿Qué implica una relación jurídica?

Sería erróneo dictar una definición única de qué es Derecho y por lo tanto, de qué implica una relación jurídica pero una de las teorías más aceptadas, la que habla sobre los elementos indispensables para todo lo jurídico, es conocida como la tridimensionalidad del Derecho y sostiene que todo aquello que pretende tener un valor jurídico debe reunir tres elementos: Lo axiológico (lo valorativo), lo fáctico (hecho social) y lo normativo.

Se entiende que todas las relaciones entre sujetos de Derecho se dan por el interés de una persona natural (entiéndase persona natural como cualquier ser humano tras su nacimiento) lo que no implica que dicha persona natural sea la única capaz de ser percibida como "sujeto de derecho". Así, por ejemplo, la persona jurídica, forma también parte de esta categoría y en años recientes ciertas legislaciones (incluida la nuestra) han considerado al "concebido" (ser humano desde la concepción, en la etapa de gestación anterior al nacimiento) como otra categoría dentro de los sujetos del Derecho.

Aceptar una relación jurídica entre la persona natural y el concebido como un vínculo de sujeto a sujeto, implica también considerar una relación en la que una de las partes no puede contraer obligaciones y como hay un interés evidente de la persona natural en que el concebido sea sujeto de derecho, encontramos factores axiológicos y fácticos que derivan en una norma.

¿Por qué entonces negarnos a ampliar la categorización de sujetos de derecho a los grandes primates, sin que esto signifique que los consideremos seres humanos?

Si reconocemos la categoría de sujetos del Derecho a los primates, ¿por qué no entonces a todos los animales? La respuesta está en que la mayoría de animales son capaces de percibir mediante sus sentidos cierta realidad, inclusive ciertos animales son capaces de memorizar aspectos de dicha realidad, pero pocos animales son capaces de transformar dicha memoria en experiencia y solo en cuatro especies (gorilas, bonobos, orangutanes y humanos) se ha podido comprobar la capacidad de transformar dicha experiencia en conocimiento, susceptible de trasmitirse en forma de cultura.

Dicho conocimiento se puede dividir en dos formas: la primera, más básica, la de las certidumbres; y la segunda e importante, la de las certezas. Hay dos certezas innegables para el ser humano, el nacer y el morir, dicho conocimiento hace que seamos capaces de tomar decisiones como terminar con nuestra propia existencia y como ejercerla lo que se traduce en capacidad de elegir, voluntad, libertad ontológica, condición suficiente para categorizar a un ser como sujeto de Derecho.

En conclusión, si existen otros seres que reúnen las características por las que sus conductas serían susceptibles de una relación jurídica, ¿no existiría acaso una condición fáctica y una razón axiológica para que la persona natural se viese interesada en crear una norma que proteja a los grandes simios, de tal manera que se los trate ya no como cosas sino como sujetos de Derecho?

Webs de PRISA

cerrar ventana