La crisis provoca por 1ª vez la falta de padres de acogida de niños saharauis

Faltan familias de acogida en Cataluña, Andalucía y en Euskadi, según la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara

MARTA DEL VADO (CADENA SER)   13-06-2009

La crisis está transformando gran parte de nuestra vida y tiene múltiples reflejos en distintas facetas. Una de ellas es el caso de la campaña de Vacaciones en Paz para niños saharauis que este año, por primera vez, está teniendo problemas para encontrar familias de acogida

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    Quedan a penas dos semanas para que lleguen a España, y todavía entre un 5 y un 10% de los 8.000 niños saharauis que vienen cada año a pasar el verano a nuestro país, no tienen familias de acogida.

    Es uno de los recortes de gastos de las familias españolas ante el empeoramiento de la situación económica. Faltan familias de acogida en Cataluña, Andalucía y en Euskadi, según la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara.

    El objetivo de la campaña de acogida de los niños saharauis, de entre 8 y 12 años, es sobre todo, evitar que sufran los más de 50 grados de los campamentos de refugiados argelinos, atenderles sanitariamente y fomentar la cooperación entre saharauis y españoles

    Comentarios - 3

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      Chedi Rodés 08-02-2010 21:57:10h

      Buenas noches amigos: Vuestro ( o tu comentario) me ha conmovido profundamente: Busco, desde hace meses, relatos de experiéncias vividas con niños de acogida (de vacaciones, simple, de urgéncia o permanente, es igual) y resulta difícil encontrar personas que puedan expresar con tanta claridad el benefício, para todos, que supone el compartir un tiempo con alguien que carece de muchas cosas). Grácias. Estoy en trámites para realizar un acogimiento permanente.

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      ambar 04-11-2009 15:12:14h

      Olaya, gracias por tu carta. Me ha encantado. Es enternecedora. Llevo un año plantándome acoger a un niño saharaui, pero mi problema es que en Madrid no siempre nos "tocan" los campamentos del colegio para nuestros propios hijos (es un sorteo alfabético); con lo cual resulta difícil cuidarlos en el mes de julio. No dejo de pensar en cómo solucionarlo. Acepto ideas. Gracias

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      Olaya 24-06-2009 12:06:57h

      Carta de una familia de acogida Podríamos hablarles del conflicto del Sahara, de los intentos por conseguir la paz o de la posición de España en el conflicto, pero no lo vamos a hacer, y no lo vamos a hacer, porque para eso ya están los telediarios. También podríamos hablarles de los famosos que apoyan la causa saharaui y que en algún momento han visitado los campamentos saharauis o han firmado manifiestos a favor de la causa, como los Bardem, Pedro Almodóvar, Manu Chao, Joan Manuel Serrat, Rosa María Sardá, Carmelo Gómez, Eva Hache, Penélope Cruz, Luisa Martín, Fran Perea, Rosa López,…, pero no lo vamos a hacer, y no lo vamos a hacer, porque para eso está la prensa. Lo que sí voy a hacer es hablarles de Salma y de Jadad, y de cientos de niños saharauis que vienen a nuestra provincia cada año, y, de nosotros, las familias de acogida, familias anónimas que, por unas u otras causas, nos identificamos más o menos con el conflicto saharaui, o que incluso lo desconocemos, pero que año tras año acogemos a esos niños para darles no un hogar, porque ya lo tienen, sino cariño cuando están lejos de casa, una buena alimentación, unas revisiones médicas adecuadas y, al fin y al cabo, unas vacaciones de verano saludables lejos de las temperaturas de más de 50º C que por esas fechas hace en el trozo de desierto argelino en el que viven. Cuando decidimos acoger a un niño saharaui sabíamos lo que queríamos, pero no dónde nos metíamos, ni el torbellino de emociones y sentimientos que eso implicaría. La primera vez que ves a los niños, se te encoge el corazón. Todos llegan con unas caritas de cansados después de 12 horas o más de viaje. Los novatos llegan asustaditos: imaginad que con seis, siete u ocho años vais a un país que no conocéis y a casa de alguien que no conocéis, ¿cómo estaríais vosotros? Pues tan asustados como ellos. Sin embargo, los veteranos llegan riendo, revolucionándolo todo, jugando y preguntando por su “mamá” o su “papá” españoles. Nuestra primera niña de acogida fue Salma, de 12 años. Era su último año en el programa “Vacaciones en paz”. Entendía el español, pero era tremendamente tímida y callada. Cuando la vimos por primera vez, no levantaba la mirada del suelo. Dos meses después, miraba a la gente a la cara cuando le hablaban, se reía a carcajadas, había crecido y engordado, e, incluso, ¡¡¡intentaba bailar como Shakira!!! Durante esos dos meses reímos y lloramos, disfrutamos, nos enfadamos,… No olvidemos que durante dos meses los niños son como nuestros hijos, así que nos dan las mismas alegrías y penas que nuestros propios hijos. Todo el afán de Salma era que nosotros fuéramos a su jaima al Sahara (el saharaui es un pueblo tremendamente hospitalario). Cuando se fue, dejó ropa en nuestra casa para tenerla aquí cuando viniera al año siguiente. Pero, por edad, ya no podía volver a venir, ella lo sabía y nosotros también, pero la esperanza es lo último que se pierde. Eso sí, no os imagináis la alegría y emoción que te entran cuando el teléfono suena y ves en él reflejado el prefijo de Argelia y es “nuestra” niña, que llama porque se acuerda de nosotros. En ese momento una gran satisfacción te invade porque has ayudado a alguien y ya formas parte de su vida. “Nuestro” segundo niño, Jadad: 9 años, un terremoto de cuidado. Al principio, cuando nos informaron de que iba a ser un niño, nos desilusionamos un poco porque preferíamos una niña, ya que en la cultura de la que vienen están algo más marginadas. Cuando nos lo presentaron y le dijimos que se venía a casa con nosotros, empezaron a caerle unos lagrimones como puños, y en ese momento nos desarmó. Estaba asustado, pero no quería disgustarnos (estos pequeños saben que tienen que hacerle caso a las familias españolas e intentar agradarles al máximo para que volvamos a “pedirlos” al año siguiente), así que, como pudo, se tragó y secó sus lágrimas y nos regaló una sonrisa. Forzada, pero sonrisa, que para nosotros fue el mejor regalo que nos pudo hacer. No hablaba una palabra de español e iba con su dedo preguntando cómo se decía todo: la cama (de la que se cayó dos veces porque ellos están acostumbrados a dormir en el suelo), las distintas prendas de ropa, la nevera, la tostadora, lo que comía… absolutamente todo, y cuando se lo decíamos, él nos lo decía en hasaní (su idioma). A los tres días, él sólo intentaba hilvanar frases y, a la semana, ya chapurreaba el español. Quizás alguien crea que exagero, pero os aseguro que no: estos peques hacen bueno el refrán de “la necesidad agudiza el ingenio”, son supervivientes, niños muy inteligentes y avispados (os aseguro que en dos meses, nosotros apenas conseguimos aprender tres o cuatro palabras en hasaní). A Jadad le encanta el simple hecho de abrir un grifo y que salga agua, y, ni contaros, la carita que se le puso cuando vio la piscina por primera vez. Los parques y el “cole” de verano son sus distracciones favoritas, ¡ah!, claro, y ganarnos al parchís o a “la oca”. Cada año, pasados dos meses de enseñanzas mutuas (y los que más aprenden son nuestros hijos naturales, que no pueden ni imaginar que alguien viva sin tele o videojuegos), llega la despedida. Mucha gente nos pregunta que cómo podemos enviar a esos niños a la pobreza otra vez…. La verdad es que cuando llega ese momento hay una disputa entre nuestros corazones y nuestras mentes: el corazón nos dice que queremos que el niño se quede con nosotros, pero nuestra mente nos recuerda constantemente que los niños de acogida son sólo eso, de acogida, y que a muchos quilómetros hay unos padres, madres y hermanos esperándoles. Además, la cara de los niños cuando se van, esa expresión de felicidad que llevan porque pronto van a ver a su mamá y ella les va a decir que han crecido, y que han engordado, y luego ellos se harán los importantes repartiendo los detallitos que se les envía a sus familiares desde España, o los caramelos a sus amigos, esa cara,… esa cara hace que en el momento en que les ves subir al autobús, la cuenta atrás comience, y empecemos a contar el tiempo según los meses que quedan para que los niños, “nuestros niños”, vuelvan. En este momento muchos de vosotros os estaréis preguntado la razón de que una familia de acogida escriba esta carta. Pues bien, es muy sencilla: nos gustaría que esta carta fuera un llamamiento a futuras familias de acogida. A estas alturas, todo el mundo sabe que estamos en crisis, una crisis que no sólo vivimos en nuestro país, sino en el mundo entero. Si esta crisis nos afecta a nosotros que vivimos más o menos cómodamente en el primer mundo, ¿os imagináis cómo puede afectar a aquellos que tienen poco que comer y menos que ponerse? Este año, necesitamos más que nunca familias de acogida porque el número de las mismas ha descendido con la crisis: los niños os necesitan, y nosotros, como familia de acogida, queremos invitaros a vivir y sentir una experiencia maravillosa y enriquecedora que, además, aporta una ayuda directa a los niños. Fdo. Una familia de acogida

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    Madonna podrá adoptar a su segunda hija en Malawi

    VNEWS - 13-06-2009

    La cantante Madonna podrá adoptar finalmente a su segunda hija en Malawi. Así lo ha decidido el Tribunal Supremo de Malawi que ha revocado una sentencia de un tribunal inferior y ha autorizado a la estrella del pop a adoptar a una niña. El culebrón Madonna comenzó hace tiempo, cuando un juez denegó la solicitud de la cantante para quedarse con la pequeña tres años más. El juez consideraba que Madonna no cumplía los requisitos, ya que se había divorciado recientemente de Guy Ritchie y la normativa sólo permite adoptar a las parejasAdemás, el padre biológico de la pequeña había solicitado cuidar de su hija y con la nueva sentencia, este hombre pierde todos sus derechos.El Supremo ha estimado que la reina del pop ha demostrado un interés especial en ayudar a los huérfanos de Malawi y que la niña de cuatro años, tendrá una vida mejor bajo la custodia de la cantante.

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