En dos semanas, una delegación del Gobierno egipcio llegará a Barcelona para examinar una pequeña estatua, propiedad del Museo egipcio de Barcelona, porque sospecha que pudo haber salido de manera ilegal de su país.
Se trata de una estatua de piedra caliza, policromada, de 43 centímetros de altura que representa a una mujer llamada Nefert, esposa de un noble. La imagen de esa estatua fue incluso utilizada para confeccionar carteles del museo de Barcelona.
Zahi Hawass, secretario general del Consejo Superior de Antigüedades del Gobierno egipcio, lo ha confirmado a la Cadena SER: “Vamos a enviar a un comité del Consejo Supremo de Antigüedades para examinar esa pieza y después anunciar el resultado de la opinión del comité”. Hawass, aseguró además que no se trata de la única pieza de su país en posesión española en torno a la que hay polémica: “Hay algunas otras, pero hablaremos de ellas más adelante”.
Si se demuestra, será devuelta de inmediato
La Fundación Clos, propietaria de la pieza, ya anunció su intención de devolver la escultura si se demostraba que o había sido robada o sacada de manera ilegal de Egipto. Además, se comprometía a hacerlo de manera inmediata e incluso renunciando a la indemnización que les pudiera corresponder.