Reportaje: DÍA EUROPEO CONTRA LA ENFERMEDAD
Más del 10% de españoles sufren depresión. Pese a las graves consecuencias que esta enfermedad puede ocasionar, sólo cuatro de cada diez son diagnosticados. Por ello y con motivo del Día Europeo contra la Depresión, Hora 25 le dedica un capítulo especial en el que expertos en esta patología aportarán los detalles sobre su cura. Y es que la depresión podría convertirse en 2020 en la segunda causa de discapacidad laboral en el mundo desarrollado, según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud.
Más de cuatro millones de españoles sufren depresión y sólo el 40% es diagnosticado. "Con mucha frecuencia las personas que padecen una depresión no consultan por ella y, para poder recibir un tratamiento es necesario buscar ayuda", ha dicho el psiquiatra, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, José Luis Ayuso.
Muchos piensan que es algo pasajero, otros se avergüenzan de tener que reconocer el estado anímico que padecen, "sobre todo varones", indica Ayuso. otros sin embargo, decidieron tratarse en otras ocasiones y su experiencia con el médico no fue buena. Sin embargo, es necesario ser consciente de que se padece una enfermedad. "Uno de los elementos clave es establecer un vínculo entre lo que les pasa y el hecho de saber que sufren una enfermedad", señala el psiquiatra en Hora 25.
Para detectarla "no se puede hablar de una causa única", advierte Ayuso. "Sabemos que hay una cierta heredabilidad en la susceptibilidad a una depresión", explica, sin embargo, pueden aparecer relacionadas con la pérdida de un ser querido, del trabajo, a una enfermedad crónica o al envejecimiento.
El camino a la salida existe y Ayuso anuncia que "se puede salir de la mayoría de las depresiones", pese a que sea un "un cuadro que persiste en el tiempo". Para ello, es fundamental recibir "un tratamiento adecuado".
El enemigo en el trabajo
La depresión es una enfermedad que puede tener diferentes desencadenantes, pero el entorno es algo que influye de manera determinante. Si hablamos del entorno laboral y depresión hay, desde hace unos años, una palabra que lo define: el mobbing. El mejor experto en el tema de nuesto país, Iñaki Piñuel, ha ayudado a desenmascarar a este enemigo.
El trabajo es el lugar en el que empleamos más horas en nuestra vida, asegura este psicólogo clínico y del trabajo de la Universidad Complutense de Madrid. "Las personas que son obligadas a ir a trabajar y reciben un maltrato es normal que entren en una 'indefensión aprendida', causa de otras patologías", ha explciado Piñuel. "No hablamos de enfermedad sin más, hablamos de un daño psicológico que se ha infringido a una víctima, alguien que lo único que quiere es trabajar", ha advertido.
En uno de cada tres casos el responsable de semejante acoso es el jefe. "Entiende que esa persona es alguien que se ha convertido en amenazante y, por tanto va a recibir un continuado y deliberado maltrato", ha señalado. La situación se agrava porque, como ha indicado Iñaki Piñuel, "hay personas que tienen que agarrarse a un trabajo en una situación laboral que no es fácil, es complicada y no es abierta en el sentido de que uno no puede sin más cambiarse de trabajo". Eso explica que en los últimos años haya habido un repunte de los casos, las cifras de mobbing. "No porque haya más psicópatas en las compañías, sino porque las víctimas tienen que agarrarse a un trabajo que no pueden permitirse dejar y que ellos ven que les va dañando", apunta.
El enemigo en casa
Fidel Masreal es periodista, ahora trabaja para El Periódico de Catalunya, pero durante muchos años fue compañero de la Cadena Ser en Barcelona. Escribió un libro que se titula Convivir con la depresión. "Quien no lo sufre en primera persona no lo ve porque es perder la voluntad", explica Masreal. No se pueden levantar de la cama, pero el entorno tiene que estar ahí, no puede decirle: "anímate porque no lo hará", explica este periodista que convivió con la enfermedad de su madre. "Es como decirle a alguien que está en silla de ruedas que se levante y se ponga a correr", compara.
No pueden ir a trabajar ni hacer las tareas básicas. Ante todo ello, "comprensión", reclama Masreal. "Lo que reclama mucha gente que convive con un enfermo de depresión son pautas", explica. A veces es difícil encontrarlas en los servicios médicos. "Si se junta un paciente con pocas ganas de demostrar que tiene algo más que un dolor de cabeza con un médico saturado que puede resolver con una pastilla algo que habría que tratar más a fondo...", plantea el periodista como núcelo del problema de atención a estos enfermos en la Sanidad Pública.
Que el trabajo puede llegar a quemarnos o minarnos la salud hasta caer enfermos es algo que más o menos tenemos claro. Pero llegar al extremo de tener que investigar una empresa por la alta tasa de suicidios es otra muy diferente y muy grave. France Telecom es la empresa, que en un año y medio ha visto como 24 de sus empleados se han suicidado y eso ha provocado, después de semanas de críticas, presión sindical y escándalo mundial, un relevo en la cúpula directiva.
El último de los empleados se suicidó la semana pasada. Se tiró por un viaducto. De las reconversiones para adaptar la antigua empresa pública que fue France Telecom a la dura competición de las empresas privadas en un mundo globalizado, se ha pasado a una política de personal que nadie entiende, según un veterano. "Hasta ahora las reestructuraciones tenían un objetivo técnico, es decir, al cambiar de tecnología, el personal entendía los cambios, ahora se cierran servicios que son abiertos meses después, pero con otro personal, no hay lógica económica". A esa incomprensión se suman unas políticas laborales que se inspiran en métodos aplicados por el Ejército, como la deslocalización humana, destinada a evitar que los jefes intermedios establezcan una relación demasiado estrecha con sus equipos y se opongan a la reducción de efectivos o al cierre de unidades. Las jornadas intensivas, la exigencia de objetivos, la despersonalización de la mesa de trabajo, los controles a través del ordenador... Todo suma. "Esta empresa tiene un gran número de compañeros que sufre y viven mal en sus propios hogares donde tienen que tomar medicamentos. Si supieran cuántos de nuestros colegas tienen que tomar pastillas para poder atender las llamadas de los clientes es inadmisible", dice un sindicalista.
"Nuestro jefe nos reunió en una sala y dijo que iba a decir los nombres de los despedidos. El mío fue el sexto. La angustia me invadió y, como no quería dar el espectáculo, me levanté y me fui. Me metí en un pequeño cuatro que tenemos para nuestro servicio. En un cajón estaban los antidepresivos y los calmantes. Me dije: esta es la solución no me quieren ver, no me verán más". Es el testimonio de una de las últimas empleadas que intentó suicidarse.
(Una información de José María Patiño)
Cómo cambia el mundo según donde se sitúe uno, pero lo cierto es que no parece posible un sistema que permita la felicidad de todos. Los socialismos de estado fracasaron por falta de estímulo vital y profesional, pese a garantizar el empleo de por vida. El capitalismo sin control es espléndido mientras uno esté montado en caballo ganador, pero pobre del que se quede fuera de la fiesta (por inadaptación, rechazo o edad). Por otra parte, la miseria del tercer mundo también destruye al individuo. En Dubái, tras decenios de explotación miserable de los inmigrantes, la mayoría trabajadores de la construcción provinientes de Pakistan, Malaysia, etc. decidieron por fin que si alguno tenía un accidente mortal, su familia recibiría no recuerdo si eran 10.000 dólares o algo así. Entonces se les empezaron a tirar los trabajadores desde lo alto de las grúas de lkos rascacielos y tuvieron que quitar ese "derecho".
La depresión que he padecido por desgracia, me ha afectado tanto en mi vida que ,hay un antes y un después . Yo nunca creí que iba me iba tocar, pero llevo casi un año en tratamiento y todavía no he superado esta enfermedad. Tenía un carácter alegre ,era optimista, me reía de todo pero por culpa de unas oposciones que estuve preparando durante dos años y que suspendí injustamente sigo padeciéndola y aunque he mejorado ya no soy la misma . Me gustaría algún consejo de algún experto muchas gracias
Muy buenos días. Tan solo quería reafirmar esa frase tan certera, "el monstruo que aplaca la voluntad". Sin lugar a duda que lo hece. Te corta las alas del sentir, del vivir. Crea heridas tan grandes que, hoy por hoy y tras diez largos años de convivir con ella, no veo cicatrices, sino más bien las mismas heridas más o menos cerradas segun la temporada. Me ha gustado mucho la comparativa a la hora de explicárselo a los demas, de estar en una silla de ruedas y pedirte que corras. Pero lamentablemente muchos no creen si no ven, se muestras incrédulos ante una enfermedad cuyos sintomas no les entran por los ojos. Somos enfermos de segunda. Incomprendidos en la mayoría de las ocasiones. Vivir así es como hacerlo dentro de un pozo, todo es oscuro, todo suena a hueco... y si un día lo tienes un poquito mejor, entonces te atreves a mirar esa luz que entra, la ves brillar más que nadie, pero también se te apaga antes. Un Saludo para Todos. m@r
Por favor, consulten el diccionario. Los errores son recurrentes y no se corrigen. No es lo mismo INFRINGIR (violar una norma), que INFLIGIR (ocasionar un daño). Igualmente, se emplea mal el verbo ENFRENTAR, que se confunde con AFRONTAR. Esto ocurre porque se traduce directamente del inglés, en el que sólo hay un verbo para los dos significados. Los problemas no se enfrentan, sino que se afrontan. Gracias. saludos
"...hablamos de un daño psicológico que se ha infringido a una víctima." Supongo que quería decir "infligido".