En Hoy por Hoy hablamos con Susana, licenciada en empresariales, de 32 años, que como muchos de su generación no ha visto nunca un contrato indefinido. Su caso refleja la difícil situación laboral a la que se enfrentan los jóvenes en nuestros días.
El monstruo del paro ha devaluado de forma extraordinaria conceptos como privilegio o lujo. "He empalmado rebajas con sustitución más otra sustitución. La verdad es que esto ha sido un lujo: trabajo de 1 de julio al 15 de septiembre con 3 contratos distintos por medio". Susana, como muchos de su generación, éste año cumplirá los 32, no ha visto jamás un contrato indefinido.
El concepto de "lujo" para un currículum que acumula Administración y Finanzas y Empresariales es eso: 10 semanas de trabajo seguidas en el departamento de cosmética de unos grandes almacenes. Susana es incapaz de calcular cuántos contratos habrá firmado en la última década; ella, que para no firmar ninguno, se había formado para ser dueña de su propia empresa. Un sueño perdido de momento, como el de emanciparse ni ahora, con 32, ni en los próximos años "la temporalidad de manera tan irregular no te permite nada. No puedes salir de casa de tus padres. Quien dice que puedo pagar el próximo recibo".
Su salario mensual fluctúa entre lo que está muy por debajo del mileurismo y los mil y poco. Susana ha llegado a firmar contratos por un día, un domingo, y a su alrededor, también como dependientas, trabajan una licenciada en Bellas Artes y otra en Económicas. Nada qué ver con lo que le contaron sus padres sobre el mundo laboral cuando le decían "estudia", confiesa. Nada qué ver ni si quiera con el mundo de la temporalidad en el que ella ha crecido "las épocas fuertes siguen siendo rebajas..." y tras un silencio continúa, "bueno ya ni eso porque no se está vendiendo. Tienes un mes sí y dos meses no. Otro mes sí, dos meses no". Y así, ahora sí,... indefinidamente.
PRIMERO TRABAJAR ERA UNA DESGRACIA AHORA ES UNA SUERTE ESTO SI QUE TIENE COJONES QUE DIMITAN ESTOS INUTILES
Como crítica constructiva, comentar que existen algunos errores ortográficos en el artículo: "este", en la línea 6, no debe llevar tilde. "Quién", en la última línea del segundo párrafo, sí la debe llevar. Y "que", en la antepenúltima línea del artículo, no debe llevar tilde. El que ha escrito esto sí debería dar gracias por trabajar de periodista, no me creo que esté mejor formado que todos los periodistas en paro.
Tu lo que eres es una mediocre
El que se prepara durante años para una tarea y luego tiene que trabajar en otra muy distinta para poder sobrevivir y en condiciones de esplotacion no es un privilegiado. Es un marginado. Una persona que arrinconaron sin derecho a una vida digna. Esto es España. Un país que nunca ofreció futuro ni posibilidades a sus ciudadanos. Un pais ene le que unos pocos sojuzgan al resto. En el que una buena parte de sus ciudadanos sobrevive solamente. Y esto va cada dia en aumento. Acabara habiendo una clase muy pobre que representará el 99,99 % de la poblacion, y un 0,1 que vivira parasitariamente extorsionando a todos.
Ya esta bien de decir que el que trabaja de cualquier manera es un privilegiado, digamos que sobrevivimos como podemos, esto ya es un cachondeo con la clase trabajadora, vamos que se lo cuentas a un cura y se caga en Dios. Que los privilegiados son otros, los que viven con muchos recursos economicos y materiales a costa de otros muchos. Y o digo que los trabajadores no somos Borregos, somos personas con DIGNIDAD.