Lunes, 28/5/2012 21:16
Las agresiones de hijos a padres e incluso abuelos se han doblado en sólo dos años. De 2.000 denuncias se han pasado a 4.000. Y de esas agresiones, más del 40 por ciento corresponden a chicas. Son datos de la Fiscalía de Menores, que asegura que, aunque los homicidios también se han incrementado, son muy puntuales.
Desde la Fiscalía destacan estos cambios significativos porque hace dos años, el 80 por ciento de los agresores eran varones y el 80 por ciento de las víctimas madres. Ahora la madre continúa siendo la principal agredida, pero la proporción de hijas con comportamientos violentos supera el 40 por ciento de esas cuatro mil agresiones.
No hay un perfil sociológico o psicológico de los menores que cometen estos delitos, pero llaman la atención respecto a los problemas de autoridad, indisciplina y déficit educativo. Este tipo de violencia, entre hijos y padres es uno de los que más preocupa a la Fiscal de la Sala Coordinadora de menores.
La Fiscalía también analiza los tipos de delitos que cometen los jóvenes, que siguen siendo peleas y robos con violencia. Los homicidios también crecen, pero aseguran que se trata de hechos puntuales.
Soy profesor en una Universidad y la noticia me parece algo más que lógica y familiar por completo. Maestros y maestras, y profesorado en general, vemos venir al monstruo. El alumnado pierde el respeto, los padres apoyan cualquier capricho de sus retoños, cunde la violencia, que está llegando también a la Úniversidad, y ¡oh!, ahora tienen, tenemos, la violencia en casa. "Antónimo" lo ha resumido de maravilla.
Aquí llega la alegría de la huerta. Decía José Luis Sampedro que el exceso de bienestar material (el mejorestar, lo denominaba) corrompe al humano. Es inútil que avancemos en tecnología y en progresos materiales si no consideramos, ante todo, el aspecto espiritual, lo único que, de verdad, nos puede hacer felices. El egoísmo no ha hecho feliz a nadie, jamás. No soy una predicadora, sólo opino que podríamos probar a dejar de pensar todo el rato en yo, yo, yo, mi, mi, mi, mi interés, mi coche,mi dinero, mis derechos, mis problemas, mi cassssa...¡probemos! Y ya lo siento, porque soy tan egoísta y vana como cualquiera.
Educad a los niños y no será necesario castigar a los adultos.
Lo que no se le pueden reir a un niño pequeño son todas las gracias, si aprenden un insulto, reirse. pues el niño llegara un momento que no tendra limites y no sabra donde hay que parar. Y cuando van creciendo darles todo porque piensan que asi los quieren más , todo menos cariño y atencion. Con todo este lodo de mayores se encuentran con el gran lodazal , es decir unos energumenos que han hecho los propios padres pero es increible que luego la culpa siempre es de la sociedad
todos nos hemos llevado un par de guantazos en la boca cuando nos lo hemos merecido........por lo menos a mi no me ha pasado nada, ni estoy traumatizado ni soy un maltratador, al reves, ahora entiendo por que me los han soltado. MENOS PROGRESISMO BARATO Y MAS DISCIPLINA, QUE A ESTAS ALTURAS NADIE VA A REINVENTAR LA EDUCACION.