Lunes, 28/5/2012 21:37
Un portavoz del hospital Beaumont, en Royal Oak, en Michigan, donde el médico patólogo estaba ingresado debido a una neumonía y a una dolencia renal, ha confirmado este viernes a los medios su fallecimiento a los 83 años de edad
- (REUTERS)
Kevorkian cobró fama en los años 90 cuando fue acusado en varias ocasiones de asesinato por haber ayudado a algunos pacientes terminales a poner fin a sus vidas.
Para atender a las personas que querían morir desarrolló un aparato, que fue denominada la 'máquina del suicidio', que permitía a un paciente inyectarse por sí solo una dosis letal de potasio y cloruro.
Tras varios juicios, Kevorkian fue condenado a entre 10 y 25 años de cárcel en 1999 por asesinato en segundo grado de Thomas Youk, de 52 años, un enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, una dolencia mortal, a quien administró una dosis de drogas letales. El médico grabó las imágenes de ese momento y fueron emitidas en televisión por el programa '60 Minutes', del canal CBS.
Kevorkian fue puesto en libertad en junio de 2007 tras cumplir ocho años de cárcel. Su vida fue llevada a la televisión por la cadena HBO en la cinta 'You don't know Jack', y Al Pacino, que interpretó al doctor, recibió un Emmy por su papel en la última edición de estos premios.
Descanse en Paz.
cuando la situación lleva al punto de la duda la vida en ese momento exacto no es vida es sufrimiento
Eso, Ángel. De acuerdo contigo.
podemos estar convencidos de algo, aunque lo que somos como personas pasa de nuestrs conviccionesy entonces?2 trayectorias terrenas no hay para nadie.Yo casi lo doy todo en trayectoria terrena para luego mangonearlo todo de igual modo como lo estan mangoneando los muertos, en comunion con los vivos en interaccion con el universo físico y al unísono de Dios, es decir haciendo el bien a diestra y siniestra.
Una persona que entendía la vida y la muerte de una manera muy concreta. Seguro que ahora está en el mismo sitio que están todos los seres que fueron, somos y serán. Pretenciosos de nosotros que pensamos que somos eternos.
El doctor Jack Kevorkian, durante su juicio por asesinato en Michigan (1999)