Reportaje

"Si no fuera por el punto de encuentro no vería nunca a mi hijo"

TOÑI FERNÁNDEZ   12-10-2012

Algunos padres ven por primera vez a sus hijos en puntos de encuentro como el de Fuenlabrada porque la mala relación con sus parejas llegó al mundo antes que ellos. Otros se reencuentran con sus hijos en habitaciones de un piso cuando los niños ya los han olvidado. Los puntos de encuentro son los únicos lugares "posibles" para ejercer el derecho que el niño tiene a ver a sus dos progenitores cuando la relación entre sus padres es "imposible".

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La primera vez que llegaron algunos pensaban ver tras esa puerta una nave o el aula de un colegio; pero no, es un piso con muñecos por los rincones, sillones de colores, pilas de juguetes y sobre todo, habitaciones independientes en las que los técnicos van repartiendo a los padres para no tener que verse si la situación está los suficientemente enquistada o así lo ha decidido un juez.

"Venimos con el niño, nos meten en una habitación, nos despedimos del niño, se lo llevan al padre y primero sale quien lleve al niño y a los diez minutos, cuarto de hora, sale la otra parte", cuenta Raquel, que viene a este punto de encuentro con su hijo desde que el pequeño tenía seis meses, ahora tiene tres años y no recuerda haber visto a sus padres juntos jamás. "Para él esto es una rutina", apunta Raquel, que acumula hasta 22 denuncias por incumplimiento del régimen de visitas, por eso el padre pidió que esas visitas las regulara un punto de encuentro.

En la sala de al lado está Jose Ramón, quien volvió a ver a su hija en una habitación cuando la pequeña tenía cinco años. No se acordaba de él, "tardó unos dos meses en decirme papá, antes me llamaba Jose Ramón porque así se lo habían inculcado en casa de la madre. De hecho, a veces todavía se le escapa, pero yo procuro no hacer caso y no le digo nada". Durante meses José Ramón ha visitado a su hija sólo en el centro y bajo vigilancia tras una acusación de abusos que luego desestimó el juez. Fue en el punto de encuentro de Valdemoro, uno de los primeros que la Comunidad de Madrid decidió cerrar.

Ahora le toca Fuenlabrada, y en transporte público este centro, al que algunos padres acuden hasta tres veces a la semana, -es decir, seis contando idas y vueltas-, queda a dos horas de su casa y de la de su "ex" con la que, desde hace años sólo se comunica por escrito. "La niña lleva en su mochila un cuaderno donde escribimos las notas de qué es lo que ha comido o qué medicinas tiene que tomar y cuándo". Un enorme cocodrilo y una peluquería de juguete rodean estas conversaciones, también el sonido de una lavadora, que en la cocina del centro, -que los padres usan para calentar biberones o hacer cafés, da vueltas.

Comentarios - 4

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  • 4

    CPB 13-10-2012 09:32:31h

    Por desgracia tengo que acudir a un punto de encuentro por los malos tratos del padre de mi hija. En mi caso no sirve absolutamente de nada. Mi hija sigue sin irse con su padre y ya en dos semanas hace 12 años y hablará con el juez. Nunca he puesto impedimentos a que la vea, se lo facilito en lo posible pero ni él quiere ni la niña está por la labor. Los profesionales del P.E. tampoco es que hagan absolutamente nada, todo es trabajo de psicólogos del programa MIRA y mío como madre. Para remate el padre me denuncia continuamente acusándome de no querer cumplir el régimen de visitas. Solicito modificación de medidas a régimen progresivo que es lo recomendado por los psicólogos y él se opone para poder denunciarme. Se lo han desestimado y, aunque no quería, espero que la conversación de mi hija con el juez haga poner algo de cordura a esta sinrazón. A mi modo de ver, cuando el caso es complejo no ayudan, no se mojan, miran para otro lado.

  • 3

    ttt 12-10-2012 21:49:13h

    Los puntos de encuentro, excepto en casos graves de abusos, son la verguenza de este pais creada por las feministas extremistas y apoyada por los estamentos judiciales. Mientras se sigan dando custodias automaticas a las mujeres por ser mujeres, se seguiran ignorando los derechos de los hijos a tener padre y madre. Una verguenza nacional.

  • 2

    DAVID 12-10-2012 21:38:59h

    Que triste, pero es la vida misma para un montón de ex-parejas. Yo me separé hace más de dos años, y aunque al principio había "buen rollo" y veía a mi hija de una forma más o menos flexible, al final hemos acabado como el rosario de la aurora, tanto que tenemos que ir a juicio para modificar el régimen de visitas, que hasta ahora me obliga a ir entre semana a las 5, lo cual me es imposible por el trabajo. Resultado: veo a mi hija de 3 años cada dos semanas, que es cuando me toca llevármela a casa, hasta que el juez pueda determinar que vaya a verla entre semana cuando salga del trabajo. Que triste es utilizar a los niños en estas situaciones... Ya me da igual llevarme de pena con mi ex, lo que me jode son las visitas entre semana que no puedo hacer para ver a mi nena... ese tiempo no lo voy a recuperar

  • 1

    espero un dia luego otro y me la cojo 12-10-2012 20:33:49h

    jaja que penita.... si no nos hubieramos gastafo el dinero en tonterias y en futbol cada uno tendriamos nuestras cosas pero como no fue asi toca ajo y agua...

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