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Las diez grandes empresas de la alimentación "no respetan" los derechos de los agricultores

El 80% de las personas que pasan hambre en el planeta trabajan en la producción de alimentos en el sector agrícola

NICOLÁS CASTELLANO   26-02-2013 - 07:42 CET

Una nueva campaña internacional de Intermon Oxfam pretende cambiar las políticas sociales y medioambientales de "las 10 grandes" para contribuir a un sistema alimentario mundial más justo. Por primera vez, esta ONG evalúa a estos grandes conglomerados que se llevan un suspenso generalizado.

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Puntuación de las empresas de Alimentación

Las diez grandes empresas de la alimentación "no respetan" los derechos de los pequeños agricultores- (CADENA SER)

Las diez grandes empresas que controlan el mercado mundial de la alimentación no están respetando algunos de los derechos básicos de las comunidades agrícolas que les proporcionan tierra, agua, mano de obra y materias primeras para que elaboren sus productos. Como resultado "las 10 grandes" siguen aumentando su éxito comercial, facturando entre ellas 1.000 millones de dólares cada día, pero otros millones, los de pequeños agricultores, son cada vez más pobres. De hecho el 80% de las personas que pasan hambre en el planeta trabajan en la producción de alimentos en el sector agrícola.

Son algunos de los datos más llamativos del informe Tras la Marca de la ONG Intermon que ha evaluado el impacto social y medioambiental de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo. La gran conclusión es esa, que ninguna de las diez grandes actúa de manera correcta; no tienen en cuenta los derechos básicos de las pequeñas comunidades y esto contribuye a que el sistema alimentario mundial siga condenando al hambre a casi 900 millones de personas.

"No tenemos garantía de que los productos que estamos consumiendo, elaborados por estas compañías, no vengan de tierras y aguas que hayan sido usurpadas a algunas comunidades que dependían de ellas para su vida. Ninguna de ellas es transparente en su cadena de suministros, no nos cuentan qué es lo que compran, dónde lo compran y cómo lo compran", explica Teresa Cavero portavoz del programa de investigaciones de Intermon España.

La ONG apela a los consumidores para que se dirijan a estas compañías para que cambien sus políticas y dejen de contribuir a este injusto sistema alimentario. "La idea no es invitar a los consumidores a que dejen de consumir estos productos sino que se utilicen la información disponible para que sepan cómo están tratando estas compañías a los agricultores al otro lado de la cadena y hacerles saber a estas compañías y a sus directivos y consejos de administración que como consumidores que apreciamos sus productos queremos ver que la compañía es responsable en cuanto a la protección de los derechos humanos de estas comunidades" afirma Cavero.

Aunque ninguna de las llamadas diez grandes es española sus productos son muy familiares en nuestro país: Coca-Cola, Danone, Nestlé o Kellogs entre otras que sin embargo sí obtienen grandes beneficios: Coca-Cola y Nestlé son las dos empresas del sector que más ganaron en España en 2011. Según el índice elaborado por Intermón de todas ABF (con la marca de té Twinnings entre otras), Kellogs y General Mills (Gigante verde, Häagen Das o Yoplait ) son las que peor puntuación obtienen frente a Coca-Cola, Unilever (con Lipton o Magnum) y Nestlé que salen mejor clasificadas siendo esta última compañía suiza la única que aprueba, y por los pelos, el examen de Intermon.

La ONG pone algunos ejemplos claros. En Pakistán y "otros muchos países la extracción de agua para bebidas refrescantes perjudica el nivel freático de algunas regiones y dificulta el trabajo de los agricultores, de hecho las comunidades rurales denuncian que mientras ellos no pueden permitirse el agua potable Nestlé embotella y vende agua subterránea de mucho valor que les deja sin agua para sus cultivos" denuncia Intermón que según su informe ha recogido también el caso de Coca-Cola que "se enfrenta a denuncias de trabajo infantil en su cadena de suministro de Filipinas".

Los siete indicadores que ha tenido en cuenta Intermón para evaluar estas empresas y lanzar esta campaña internacional de concienciación de los consumidores y de presión a las grandes empresas son muy diversos: tierra y agua, trato con respecto a los campesinos, trato a las mujeres, cambio climático, transparencia de sus políticas y sus prácticas.

En el extenso informe se detalla por ejemplo prácticas de discriminación a la mujer en la cadena de producción de cacao en países como Nigeria, Costa de Marfil o Indonesia.

Según Intermon la campaña Tras la marca evidencia que:

- Aunque algunas de las 10 Grandes se han comprometido de forma pública con la defensa de los derechos de las mujeres, ninguna se ha comprometido a acabar con la discriminación que éstas sufren en sus cadenas de suministro.

- Ninguna de las empresas cuenta con políticas adecuadas para proteger a las comunidades locales contra el acaparamiento de tierras o de agua a pesar de que todas ellas utilizan materias primas (como el aceite de palma, la soja o el azúcar) para cuya obtención a menudo se violan los derechos sobre la tierra de las personas. Ni una sola de estas empresas ha manifestado una "tolerancia cero" contra el acaparamiento de tierras en sus cadenas de suministro.

- Ninguna de las 10 empresas es lo suficientemente transparente en relación a sus cadenas de producción agrícola, lo cual dificulta la comprobación de la veracidad de sus declaraciones en cuanto a su "sostenibilidad" y "responsabilidad social". Nestle y Unilever son quienes proporcionan una mayor información en relación a los países de los que se abastecen, pero ninguna empresa proporciona suficientes datos sobre sus proveedores.

- En términos generales, todas las empresas están mejorando su eficiencia en el uso del agua, pero casi todas han fracasado a la hora de poner en práctica políticas para limitar su impacto sobre los recursos hídricos locales. Tan sólo Pepsico ha reconocido públicamente que el agua es un derecho humano y se ha comprometido a llevar a cabo procesos de consulta con las comunidades locales. Nestle ha desarrollado unas directrices a seguir para sus proveedores en relación a la gestión del agua y obtuvo una de las mejores puntuaciones en cuanto a políticas relativas al agua.

- Todas las empresas han emprendido acciones para reducir sus emisiones directas pero sólo cinco -Mondelez, Danone, Unilever, Coca-Cola y Mars- han hecho públicas las emisiones generadas en la producción agraria de las materias primas que utilizan. Únicamente Unilever se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de carbono para el 2020. Ninguna de las empresas ha desarrollado aún políticas para ayudar a los agricultores y agricultoras de sus cadenas de suministros a desarrollar su resiliencia ante la amenaza del cambio climático.

- Tampoco ninguna se ha comprometido públicamente a pagar un precio justo a los agricultores y agricultoras ni a poner en práctica acuerdos comerciales más equitativos en sus operaciones agrícolas. Sólo Unilever -que obtuvo la mayor puntuación en relación a sus operaciones comerciales con los agricultores a pequeña escala- cuenta con directrices específicas para hacer frente a algunas de las cuestiones clave a las que se enfrentan las familias campesinas.

Intermón recuerda que la alternativa es el comercio justo que ya está en nuestro país y que tiene garantías de que sus productos se han elaborado sin explotación de ningún tipo ni hacia los trabajadores ni hacia sus comunidades.

Esta campaña Tras la marca estará en marcha los dos próximos años como medida de concienciación y presión para que las grandes compañías que controlan el mercado alimentario mundial sean más justas en sus políticas hacia los pequeños agriocultores.

Comentarios - 3

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  • 3

    Rosario 26-02-2013 22:28:14h

    LA HISTORIA DE SIEMPRE,EL PEZ GRANDE SE COME AL CHICO,Y ESTO TAMPOCO SE ARREGLA

  • 2

    mariana 26-02-2013 21:48:26h

    Podríamos hablar de nuevas formas de esclavitud y gobiernos que ganan dinero permitiéndolo.

  • 1

    Oyente 26-02-2013 10:00:11h

    Esto no es nuevo, es casi tan viejo como la vida misma, en el medievo eran los señores feudales, después vinieron los descendientes, marqueses y duques que heredaron enormes latifundios en los que trabajaban por casi nada los jornaleros (andaluces o extremeños), y ahora hemos pasado a que aunque la tierra es de algunos agricultores y la trabajan ellos, el poder lo siguen teniendo los "señoritos", que ahora son las grandes multinacionales, que pagan una miseria a los que trabajan la tierra, mientras ellos venden esos productos con un margen del 100, 200,300 %, ....... y además con el beneplácito de los gobiernos de turno. Tendríamos que ir hacia que los que trabajen la tierra, distribuyan directamente sus productos a través de cooperativas propias, seguramente así saldríamos ganando todos, los consumidores porque tendríamos productos mejores, a menor precio que ahora, y los agricultores al menos obtendrían un precio justo por su trabajo.

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