La Cadena SER ha hablado con la madre del bebé que murió en Tenerife en diciembre de 2000 por un error médico similar al que acabó en Madrid con el pequeño Rayán hace justo una semana. Esta mujer ha denunciado que los médicos trataron de ocultarle la verdad de lo ocurrido.
Fue el primer caso en el que un enfermero inyectó leche en las venas de un recién nacido. Un bebé fatal que le costó la vida a un recién nacido. Ocurrió en el Hospital Universitario de la Candelaria, en Tenerife. La madre de este bebé ha asegurado que entiende perfectamente al padre de Rayán.
La madre asegura que se enteró de lo ocurrido cuando su pareja estaba viendo las noticias en la televisión. Habla de su bebé, "el mío tenía 16 horas". "Me quedé sin palabras", afirma sobre el momento en el que supo que el bebé de Dalilah había muerto en el Hospital Gregorio Marañón.
Nueve años después el autor de aquel homicidio involuntario aún no le ha pedido perdón por lo ocurrido.
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Evaristo, a una pobre madre, víctima de un error médico por el que pierde a su hijo, no se le puede exigir que sea tan lista como tú ni que haya estudiado derecho. Se le cerraron todas las puertas y ahora ha visto una abierta.
Han tenido 9 años para ponerlo en manos de la justicia y ahora ven la oportunidad de denunciarlo en los medios. Seamos serios señores, no seamos oportunistas
Diciembre de 2000. No ha prescrito. Debe iniciarse una investigación de oficio, y que estos casos ayuden a que no se produzcan nuevos casos. Es comprensible que haya errores, pero hay que poner todos los medios para reducirlos y el primer paso es que cada cual asuma sus responsabilidades.
Esto de no pedir perdon es todavia mas flagrante y demuestra la poca humanidad de algunos enfermeros. Esto encima añade rabia a unos padres destrozados.
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