Los jóvenes madrileños están muy concienciados con los problemas del medio ambiente, pero esa preocupación no va acompañada de comportamientos ecológicos acordes y sólo realizan acciones favorables a su conservación en problemas muy concretos o en momentos puntuales, como cuando hay sequía, por ejemplo. Así se desprende de un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid por encargo del Ayuntamiento de Madrid
Así se desprende de un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid por encargo del Ayuntamiento de Madrid, presentado por la concejala de Medio Ambiente, Ana Botella, y por el director del informe, el profesor Francisco Javier Garrido.
El estudio analiza la percepción, actitud y comportamiento de los jóvenes madrileños de entre 15 y 29 años respecto al medio ambiente, el desarrollo sostenible y la calidad de vida en la ciudad. Para ello, no se ha realizado una encuesta al uso, sino que se han analizado las conversaciones en varios grupos de discusión, una metodología más novedosa que permite una mayor profundización en las opiniones, según sus autores.
Concienciados, pero solo de boquilla
Además de que la mayoría de los jóvenes madrileños no actúan de manera acorde con lo preocupados que dicen estar por el medio ambiente, ven a aquellos que se implican y organizan frente a este problema, que son una minoría, como unos "frikis", unas personas extrañas, porque lo normal para los jóvenes es preocuparse por el ocio y la diversión y la educación, y cuando avanzan en edad por la vivienda y el empleo.
Para el profesor Garrido, esto demuestra que, pese a que tienen una visión de la situación del medio ambiente pesimista y catastrofista, la preocupación de los jóvenes madrileños por el medio ambiente es "relativa" y justifican su falta de iniciativa y compromiso manifestando que la responsabilidad principal es de otros, sobre todo de empresas y políticos.
Según Garrido, la mayoría de los jóvenes desconfían radicalmente del discurso medioambiental de las empresas y políticos, pero, sin embargo, creen que la acción en defensa del medio ambiente y en la búsqueda de soluciones debe liderarla la Administración pública. Los jovenes madrileños, que carecen de conocimientos precisos sobre los aspectos medioambientales, aunque tienen una visión bastante acertada de los problemas y soluciones, también reclaman un cambio de los valores en las empresas y en la sociedad a través de la educación de los más pequeños.
Además, piden informaciones positivas sobre los efectos de las medidas en favor del medio ambiente, porque "tienen que ver que su esfuerzo tiene un efecto real que se ve", dijo Garrido. El estudio analiza también los aspectos positivos y negativos que influyen en la calidad de vida en Madrid. La calidad del aire, la contaminación lumínica y acústica y la falta de árboles y espacios verdes son aspectos que preocupan a los jóvenes pero, por encima de ellos reconocen y valoran los aspectos positivos de Madrid, como sus infraestructuras y servicios, las zonas verdes existentes, el número de contenedores y la limpieza de sus calles.