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En plena 'movida', Moncho Alpuente y los Kwais entonaban "iremos con la basca a la corte monegasca" en su tema 'Carolina' y ayer, la Casa Real de Mónaco, encabezada por Alberto II y la musa de su canción, acogió entre protocolos a Pedro Almodóvar y su séquito para recrear ese mismo movimiento cultural.
El visionario tema, en la línea irreverente de la célebre corriente contracultural que ahora se resucita, proseguía: "Soy demasiado cheli para el hijo de la Kelly, demasiado rockero para el 'carca' de Rainiero" y, sin embargo, esta noche la sangre azul se pliega a lo ''underground'' del realizador manchego, Alaska o Paco Clavel.
Almodóvar, principal protagonista de la noche, tampoco concedió entrevistas a la llegada y reservó sus palabras para la entrada del evento y, por supuesto, para la opípara cena que se sirvió en el Salón de las Estrellas del selecto club monegasco a 750 euros el cubierto y cuyos beneficios serán donados a la Fundación Princesa Gracia.
La velada, una de las dos celebraciones bandera de la familia Grimaldi junto con la gala de la Cruz Roja, recorrerió la 'movida' a través de las actuaciones en directo de Fangoria, que iniciararon el baile propiamente dicho, Luz Casal, muy conocida también entre el público francés, el showman Paco Clavel, Carmen Linares, Blanca Li y Andrés Martín, así como la francesa de origen argelino Marie-France.
Principales familias reales
Además, el 'Baile de la Rosa' aglutina, más allá de la temática elegida, a miembros destacados de las principales familias reales europeas, así como un jugoso desfile de modelos que, tradicionalmente, cuenta con un árbitro de lujo, Karl Lagerfeld, diseñador principal de la casa Chanel y amigo personal de Carolina Grimaldi.
Pero el despliegue de medios, de coches de lujo, de flores y de ambientación "movidera" no parecía alterar la plácida vida monegasca.
La respuesta más común entre los viandantes a la pregunta de cómo viven ellos el 'Baile de la Rosa' es un sorprendente "¿cuándo es?" y no hay ningún tipo de campaña promocional para hacer al ciudadano partícipe de la celebración.
Referente desde 1954
El 'Baile de la Rosa', que se celebra desde 1954, introdujo en su cuarenta aniversario, por voluntad de Carolina de Mónaco, la variante de hilar cada año la celebración alrededor de un "leit motiv", que ha pasado por culturas como la caribeña, la brasileña o la gitana.
La elección de la 'movida' como tema para esta fiesta fue comunicada a Pedro Almodóvar el pasado enero y el Salón de las Estrellas del Sporting Club se ha tenido que transformar para la ocasión y adulterarse con un poco del Rockola, un poco de la Sala El Sol y otro tipo de referentes clave en la iconografía de entonces.
En contraste con las 10.000 rosas, los 4.000 claveles de rigor y el código protocolario, colores estridentes e imágenes referentes a las películas del cineasta manchego y su contexto histórico sustentarán la ilusión de revivir el Madrid de los años ochenta, liberado de los corsés de la dictadura y abierto a todo tipo de heterodoxias artísticas y morales.
Ernesto de Hannover, marido de la Princesa Carolina de Mónaco, tirando de la tanga cosida con imperdibles del artista Paco Clavel o el regreso del cineasta Pedro Almodóvar al escenario, como cantante, fueron algunos de los momentos más memorables del tradicional Baile de la Rosa, celebrado anoche en Mónaco.
En su inevitable "glamour", la gala tuvo como protagonista indiscutible al modisto alemán Karl Lagerfeld, que volvió a sentarse en la mesa presidencial junto a su musa y anfitriona, Carolina de Mónaco, que prometía ser la estrella con un vestido, de la firma Chanel, diseñado por él, y que la aseguró la foto más cotizada de la velada. Con melena informal, pero elegancia de casta, es la "mejor heredera que ha tenido (la actriz estadounidense y Princesa de Mónaco, fallecida en 1982 y madre de Carolina) Grace Kelly", según Pedro Almodóvar.
El oscarizado director, que vestía un traje del modisto italiano Giorgio Armani, junto con unas gafas de sol de la también firma italiana Prada, predicó con el ejemplo para Carlota, la hija de la anfitriona.
Frente al predominio del negro, la actriz Bibiana Fernández apostó por un vestido clásico, palabra de honor de color rojo, de la firma francesa Dior, mientras que la cantante Luz Casal optó por un desmontable traje de corpiño blanco y abultada falda negra, del madrileño Juanjo Oliva. Finalmente, la actriz Rossy de Palma, siempre excéntrica en su vestuario, añadió a su vestido, de tres cuartos, negro, un mantón de plumas multicolores diseñadas por la belga Diana Von Furstenberg.
Pero, sobre todo, el Baile de la Rosa supuso el regreso del director castellano-manchego Pedro Almodóvar, -ganador de dos Oscar de Hollywood en 2000 y 2003 por "Todo sobre mi madre" (1999) y "Hable con ella" (2002), respectivamente-, a los escenarios como cantante. Inesperadamente y, pese a sus afirmaciones de que ya era "un caballero a su pesar", Almodovar se lanzó sobre el escenario y cantó en inglés hasta su "Give it to me now" o, según la pronunciación "movidera", "givit chumiau".
Almodóvar, Alaska, Mario Vaquerizo y Bibiana Fernández, entre otros, conquistaron en el 'Baile de la Rosa' celebrado en Montecarlo
El baile se celebraba en honor a la movia madrileña y una de las representantes más conocidas de este movimiento acudió con su grupo Fangoria para ambientar la velada
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