Según informó la ESA, sus conversaciones con la NASA empezaron en diciembre de 2008, después de que su Consejo Ministerial recomendara buscar colaboración internacional para preparar las nuevas misiones robóticas a Marte.
Al mismo tiempo la NASA estaba reorganizando su programa de exploración de este planeta tras el retraso, de 2009 a 2011, de su misión "Mars Science Laboratory".
Para investigar las opciones en profundidad se creó un grupo de trabajo conjunto ESA/NASA de ingeniería, junto a un panel ejecutivo que dirige el trabajo y emite recomendaciones finales sobre cómo proceder.
En un encuentro bilateral celebrado en Plymouth (Reino Unido), el panel ejecutivo ha recomendado a ambas agencias que espacien las oportunidades de lanzamiento en 2016, 2018 y 2020, e incluyan en las misiones módulos de aterrizaje y orbitales para investigaciones de astrobiología, geología y geofísica, con el objetivo de traer muestras de Marte a la Tierra en 2020.
La ESA y la NASA han acordado, en principio, crear la Iniciativa de Exploración Conjunta de Marte y seguir realizando estudios para determinar el modo de colaborar en futuras misiones.