En un duro comunicado, ambas organizaciones eclesiantes exigen al Gobierno de Mariano Rajoy que rectifique una medida que, según denuncian, vulnera un principio básico de humanidad y contraviene lo establecido en la Doctrina Social de la Iglesia en materia de inmigración
Tanto la Hermandad Obrera de Acción Católica como la Juventud Obrera Cristiana se pronuncian de un modo sumamente crítico sobre la decisión del Gobierno de retirar la tarjeta sanitaria a partir del 1 de septiembre a aquellos inmigrantes que no tengan regularizada su situación administrativa, una decisión que impedirá su acceso normalizado a la sanidad (con la única excepción de las urgencias y la atención a menores de edad y mujeres embarazadas).
"El inmigrante no es una fuerza de trabajo, es una persona"
En el comunicado, ambas organizaciones eclesiales señalan que se trata de una decisión "especialmente injusta e inmoral", que supone un retroceso en el reconocimiento del acceso universal a la sanidad y que excluye de un derecho a personas especialmente vulnerables y empobrecidas. El texto señala que la medida niega un principio básico de humanidad recogido en la Doctrina Social de la Iglesia, según el cual: "todo emigrante goza de derechos fundamentales inalienables que deben ser respetados en cualquier situación. El inmigrante no es una fuerza de trabajo sino una persona, con la misma dignidad y derechos fundamentales que los demás".
El texto finaliza pidiendo al Gobierno una rectificación inmediata que devuelva a los inmigrantes lo que en justicia les pertenece, al tiempo que demanda al conjunto de la sociedad que se oponga a esta decisión y haga lo posible por modificarla
A kiko2, para no caer en absolutismos, le recuerdo el papel de Cáritas, a nivel social. Dudo que la Iglesia disfrute viendo que gente que necesita médicos no pueda tenerlos. Ahora bien, dudo que disfrute de un abuso de los servicios sanitarios. Hace un mes estuve en urgencias, 50 urgencias se atendierony 48 fueron leves. Hay que usar mejor las cosas públicas.
Por alusiones como creyente, al uno, ¿estos degenerados? se entiende como una falta de respeto.
No se trata de que el inmigrante tenga derecho al acceso universal a la sanidad, sino cualquier ser humano, pero claro está eso tiene un coste y no se quiere asumir. La hipocresia va por delante, se rasgan las vestiduras por el aborto, se envía a la gente a matar y morir en guerras, pero se niega el derecho a la salud de la gente condenándoles a algunos a la muerte. Quizás esa sea el motivo para que este santo santorum de Rouco, la Conferencia Episcopal y hasta el Vaticano, guarden silencio.
La HOAC y la JOC son la rama obrera de la Iglesia Católica y siempre se han solido mostrar críticos con la jerarquía en temas sociales y en sus connivencias con los poderes políticos y económicos; durante el Franquismo tuvieron un importante papel de apoyo a la oposición. Lo lamentable, como dice el nº 3, es que la cabeza de la iglesia española, la Conferencia Episcopal, tan ágil en criticar a gobiernos anteriores por multitud de cuestiones, no haya dicho esta boca es mía, ni respecto a la privación de derechos sanitarios a los inmigrantes ni respecto a la laminación de las ayudas al desarrollo de los países pobres.
Genial el comentario nº 3, que se lo miren los meapilas del gobierno ,que hay muchos