La Junta de Castilla y León deberá indemnizar con 21.000 euros, más los intereses de demora, a una paciente que se sometió a una ligadura de trompas y quedó embarazada, según ha informado la asociación El Defensor del Paciente.
La operación se realizó en 1994, después de que la paciente, de 24 años entonces, hubiese dado a luz a cuatro hijos. Siete años después, en 2001, se la diagnosticó un embarazo extrauterino, lo que determinó la necesaria y urgente intervención quirúrgica.
No le informaron de las consecuencias de la ligadura
La sentencia establece que el documento de consentimiento suscrito por la paciente, previo a la intervención de 1994, en ningún momento hacía constar particularidad alguna de las consecuencias de la intervención y, muy especialmente, de la posibilidad de quedar embarazada nuevamente, siendo ésta una posibilidad cierta, pese a la correcta realización de la intervención.
Acoge igualmente la resolución el daño moral ocasionado a la paciente, que el propio embarazo supuso para ella, además de los días de hospitalización, junto con la afectación psicológica con insomnio y grave perjuicio de sus relaciones sexuales y familiares.