Con la intención de disminuir el elevado número de muertes de aves migratorias que se produce en estas fechas, la organización Audubon ha lanzado una campaña. Pretenden convencer a los propietarios de los edificios más altos de Nueva York para que, desde la medianoche y hasta el amanecer, apaguen las luces de los pisos que no estén siendo utilizados. El Rockefeller Center, las torres del Time Warner Center y el Chrysler Building se han sumado ya a la propuesta.
Deslumbran a los turistas. Son fotografiados por millones de personas cada año y forman parte ya de la iconografía y de la memoria colectiva gracias a cientos y cientos de películas. Son los rascacielos. Pero tras su belleza se encuentra también el arma asesina de miles de aves cada año. Al menos así lo asegura Audubon NYC.
Según esta asociación ecologista NYC Audubon cerca de 90.000 aves mueren cada año por culpa de las luces que emiten por la noche estos mastodontes arquitectónicos. Unas muertes que, según un estudio efectuado por el Museo de Chicago, podrían evitarse hasta en un 83% si no se encendieran todas las luces innecesarias.
La iniciativa de Audubon ha sido acogida por el Rockefeller Center, las torres del Time Warner Center y el Chrysler Building que han decidido apagar hasta el 1° de noviembre, durante la noche, las luces que no estén usando, para reducir la contaminación lumínica que confunde a las aves migratorias.
Nueva York está dentro de la ruta migratoria de muchas aves que usan la luna y las estrellas como referencia